ESET analiza cómo las redes inalámbricas, públicas y hogareñas, se transformaron en uno de los puntos más sensibles de la seguridad actual, y explica a qué se puede estar expuesto y qué medidas tomar para no comprometer los dispositivos y datos personales.
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Centroamérica. Wi-Fi es como el aire en Internet, está en todas partes y notamos su importancia solamente cuando no funciona. Toda nuestra vida digital pasa por esa vía por la que viajan datos personales y bancarios, contraseñas, documentos y archivos.
ESET, advierte que el problema radica en que una red Wi-Fi insegura puede exponer toda esa información crítica y sensible, como también ocasionar otro tipo de incidentes o ataques. De hecho, se puede estar más expuesto de lo que se cree al utilizar una red Wi-Fi, sea hogareña o pública, sea por una mala configuración, una contraseña débil o un router desactualizado.
Uno de los mitos más peligrosos en materia de ciberseguridad es creer que una red Wi-Fi hogareña es segura simplemente por ser privada. Estas redes suelen tener defensas débiles, y si los ciberatacantes logran comprometerlas, pueden acceder a información confidencial y sensible como contraseñas, datos bancarios y documentos personales.
ESET analiza los riesgos a los que se puede estar expuesto al conectarse a una red Wi-Fi hogareña si no se toman las precauciones necesarias:
Contraseñas débiles: Una red WiFi doméstica es tan fuerte como la contraseña que se elija. Entonces, si se deja la contraseña de fábrica o se utiliza una clave corta, predecible o reciclada (por ejemplo “123456”), una red puede ser vulnerada fácilmente por un ciberatacante. Las consecuencias son que un actor malicioso puede explorar los dispositivos, acceder a información, capturar tráfico o realizar ataques más sofisticados sin que se lo note.
Router inseguro: El router es el motor de una red, si un ciberatacante logra vulnerarlo, básicamente controlará todo. Si accede al router, no necesitará hackear cada dispositivo individualmente. Al punto que puede modificar cómo funciona la red, y si por ejemplo se escribe la dirección del banco, puede redirigir a un sitio apócrifo sin notarlo. Por otro lado, si el firmware del router está desactualizado, los atacantes pueden explotar vulnerabilidades conocidas y así tomar el control remoto.
Dispositivos inteligentes inseguros: Las cámaras, smarts TV, relojes y heladeras pueden ser vulnerables, y así oficiar como puerta de entrada para un ciberatacante, que luego podrá moverse dentro de la red con total libertad.
No prestar atención a la privacidad y configuración de la red: Por una red Wi-Fi hogareña circula un gran volumen de información sensible, si está mal protegida o configurada, todo ese caudal puede quedar expuesto a terceros. ESET sostiene que muchos usuarios mantienen configuraciones inseguras sin saberlo: desde carpetas compartidas abiertas, la administración remota habilitada o la posibilidad de ver los dispositivos para cualquier equipo conectado a la red. Eso facilita los accesos indebidos y las filtraciones de información.
Ante este escenario, saber qué hacer para proteger una red Wi-Fi hogareña es clave. Estas son algunas acciones concretas que según ESET se pueden realizar de inmediato para potenciar la seguridad digital:
Actualizar el software periódicamente: Las actualizaciones representan una de las herramientas más efectivas para potenciar la seguridad de una red, ya que incluyen parches y correcciones para amenazas y vulnerabilidades.
Cambiar contraseñas y nombres de usuario predeterminados: La gran mayoría de los dispositivos de red vienen configurados con claves de acceso de administrador, muchas de las cuales son débiles y hasta están disponibles en internet. Por eso es fundamental cambiar esas credenciales de inmediato, y elegir contraseñas únicas y robustas.
Ajustar las configuraciones de fábrica: Debido a que muchos productos de software y hardware ya vienen seteados con configuraciones predeterminadas débiles y/o permisivas, no ajustarlas puede abrir la puerta a posibles ataques. Dedicarle unos minutos para revisar opciones de seguridad, cambiar contraseñas predeterminadas y desactivar funciones innecesarias. Así podrás reducir significativamente los riesgos de sufrir accesos no autorizados o ataques digitales. Un ejemplo: desactivar la administración remota, con el fin de evitar que personas no autorizadas (como los actores maliciosos) puedan acceder a la configuración del router.
Eliminar servicios y software que no utilizas: Este paso es clave para reducir la superficie de ataque, debido a que esos servicios y software pueden ser vulnerados por un ciberatacante y así acceder a la red.