Una profesora de una zona rural de Atiquizaya, participa en un programa escolar que produce, enseña, distrae y lleva alegría a niñez y cuerpo docente. En un huerto del centro de estudios se siembran ciencias exactas y se cultiva conocimiento.
Gladys del Carmen Lucha, es una docente de tercer ciclo en el Centro Escolar Cantón Pepenance, de Atiquizaya, en el departamento de Ahuachapán. Cuando quiere enseñarle a sus alumnos sobre geometría, por ejemplo, conduce a su grupo hacia el huerto escolar.
Más que huerto, podría asegurarse que es un aula más. Todo el cuerpo docente desarrolla guías de trabajo y estudio para enseñarles casi de cualquier tema a su alumnado y, por supuesto, de cómo cultivar.
Gladys llevaba a cuestas una maqueta desde Pepenance hasta un hotel de San Salvador, donde mostró a los asistentes de un evento sobre seguridad alimentaria, cómo se han distribuido los diversos cultivos y qué forma tienen las parcelas: desde círculos hasta triángulos y así, los estudiantes jamás olvidan ni nombres, ni características de las figuras geométricas y, de paso, saben en que figura se cultiva determinada verdura y cuáles son sus propiedades.
“La maqueta fue creada para la enseñanza de las matemáticas para tercer ciclo, pero también se aplica a todas las asignaturas, los docentes desarrollan guías, visitan el huerto desde Parvularia hasta noveno grado”, explica la docente.
Con ese huerto se ha hecho más fácil que los estudiantes comprendan, pero cuando estudiantes y docentes están dando su clase en el huerto, también disfrutan y ríen, es una experiencia que creemos que es el comienzo de algo mejor”, arguye la profesora.
Dicha experiencia, ha sido por demás, enriquecedoras para el intelecto y el alma de esta población escolar porque, como lo revela Gladys, les ayuda a ser más creativos y quisiera que esto fuera más grande; esto es solo una pequeña porción de lo que se puede hacer para despertar, justifica.
La profesora ha enseñado a cultivar pero ella también ha aprendido. Nunca, hasta hoy, conoció la semilla del rábano, y más aún, ahora sabe como se cultiva este.
El huerto de este centro escolar produce lo suficiente para cubrir el refrigerio que es parte de un programa oficial impulsado conjuntamente por los ministerios de Educación y Agricultura y por la cooperación internacional.
En el Centro Escolar Pepenance, alrededor de 420 estudiantes gozan del refrigerio que se elabora en su propio patio; ahí se cultiva hierba buena, alcapate, zanahoria, rábanos, tomates, chipilín, mora, cebollín, etc.
En 2012 fue creado este proyecto con estudiantes que ya no están en la institución y de quienes Evelyn fue orientadora. De vez en cuando esos exestudiantes llegan al huerto para ponerse a disposición en lo que puedan ayudar.