Un héroe salvadoreño se levantó muy temprano para trabajar hoy, ayer, siempre, en el campo. Supongamos que se llama Juan. Juan lleva un manojo de leña para cocer frijoles. Esta también debería ser una noticia, una gran noticia. Este también debería ser un ejemplo de esfuerzo, un ejemplo para seguirlo desde donde estemos y con lo que hagamos. Sea como Juan, haga lo que sabe hacer de la mejor manera. Enamórese, comprométase. Tarde o temprano la disciplina sobrepasa cualquier intención y cualquier talento. El Salvador vale la pena. Cada salvadoreño vale la pena.
Por: Diego Echegoyén.
Conozca el texto y la foto originales aquí.
