Este miércoles es el Día Internacional del Trabajo Doméstico y se pedirá a la Asamblea Legislativa que esta misma fecha sea declarada en El Salvador como el Día Nacional de las empleadas del hogar.
Foto: Periódico Equilibrium.
Cecilia Chávez tiene 52 años; 36 de estos los ha pasado trabajando en casas de familias que demandan sus servicios domésticos. Pero nunca ha ganado el salario mínimo. Su sueño de joven era ser doctora en medicina.
Ahora tiene 12 años trabajando en el mismo hogar y todavía resiente la discriminación; ella no puede comer en la misma mesa de los patronos, debe hacerlo en la cocina; no puede entrar a la casa por la entrada principal, debe hacerlo por la puerta trasera y no tiene prestaciones de ley. Si se enferma debe ir a consultar a una Unidad de Salud.
Cecilia representa a las cientos de mujeres que están en esa o en peores condiciones a nivel nacional, porque el convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), aún no es ratificado por El Salvador.
En este se contemplan muchas cosas favorables como el hecho de no permitir un salario abajo del mínimo, prestaciones de ley, prohibición del acoso sexual hacia las jóvenes empleadas y un trato más digno de parte de empleadores o patronos.
Esta mujer que es Secretaria de Relaciones Nacionales e Internacionales del Sindicato de Mujeres Trabajadoras del Hogar Remuneradas Salvadoreñas (Simuthres), está trabajando fuerte por lograr esa mejora en el trato laboral.
“Quizás ya no lo voy a gozar, pero las futuras generaciones (de empleadas) sí”, dice Cecilia, mientras piensa en que tras sus años de servicio con la familia con la que ahora trabaja, probablemente al retirarse no le pagarán su tiempo de servicio como lo reciben otras personas trabajadoras amparadas por las leyes.
Con ello se logrará que, incluso, las jóvenes que dependerán en el futuro de esta actividad, puedan cumplir sus sueños profesionales que Cecilia no logró y no lleguen a la vejez con la incertidumbre que muchas mujeres ahora tienen sobre su retiro.
Las condiciones de estas mujeres son tan desiguales que, sin importar los años de servicio, muchas son despedidas si se embarazan y viven su incapacidad por maternidad o sin se enferman por varios días, como ocurrió con una señora de avanzada edad que fue afectada por el chic durante una semana, al regresar ya no encuentran su empleo. Esta persona, originaria de San Rafael Cedros, era muy mayor y tenía 13 años de trabajo en el mismo hogar.
El ministerio de Trabajo y Previsión Social (MTPS) le ayudó a que le pagaran la indemnización pertinente.
Este miércoles, las gremiales de mujeres trabajadoras de hogares remuneradas realizaron una mesa de diálogo y luego marcharon hacia la Asamblea Legislativa para presentar una petición para que se ratifique el convenio y se beneficie a este sector; además, que se reforme el Código de Trabajo, para que se equiparen las condiciones a su favor; y, finalmente, que tengan prestaciones laborales, dijo Clelia López, Coordinadora de Fundación Mundubat (Un solo mundo, en Euskeda), en El Salvador
Se busca que haya un contrato laboral formal, que las horas laborales sean ocho, que no se les exija más de lo que se debe, que no sean maltratadas física ni verbalmente, ni sean objeto de acoso sexual.
La Unión Europea está financiando un proyecto para lograr que las mujeres en estas condiciones logren los beneficios esperados.