El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales considera que se mantiene una situación de riesgo para la población que transita o habita en los alrededores del volcán de San Miguel, y no se descartan episodios eruptivos a través del cráter central o sus flancos.
Foto: MARN.
Este viernes 3 de enero se registraron 1,130 toneladas de Dióxido de Azufre emanadas del volcán Chaparrastique, de San Miguel, esta última cantidad aún considerada alta y es un poco menor a las 2,200 toneladas registradas el 31 de diciembre cuando se registró la actividad volcánica.
El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos (MARN) informó que la pluma de gases que constantemente emite el volcán desde su cráter, mantuvo una altura entre los 150 y 200 metros.
Técnicos de dicha institución gubernamental dijeron que hasta que no exista una disminución significativa y sostenida de las emisiones de gases de Dióxido de Azufre, se considera que la situación de riesgo se mantiene.
En las últimas horas de la tarde de este viernes la vibración interna del volcán registrada en la estación Lacayo fluctuó entre 20 y 33 unidades, mostrando un leve incremento con respecto a las mediciones anteriores.
Se insta a no acercarse al cráter del volcán ya que las emanaciones de Dióxido de Azufre continúan y pueden causar daños a la salud.
Las fuentes dijeron que a fin que la población evacuada pueda retornar asegurándoles condiciones ambiental adecuadas, el MARN está montando una red especial de monitoreo en la zona de mayor riesgo del volcán.
Dicho monitoreo se mantendrá de modo que si aumentan las condiciones de riesgo se cuente con la información oportuna para una nueva evacuación ordenada.
La red de monitoreo consiste en dos nuevas estaciones meteorológicas satelitales colocadas en la ladera sur-occidental, dos cámaras web adicionales en San Jorge y la laguna El Jocotal para detectar con mayor precisión los cambios en la dirección de la pluma de gases.
Además, se han desplazado equipo móvil para monitoreo de las concentraciones de dióxido de azufre en las zonas pobladas de mayor riesgo que permita detectar aumentos peligrosos en la concentración de este gas.
De igual forma, se está monitoreando la calidad del agua de los pozos artesanales y del agua superficial. De momento se tiene información sobre que el agua en la zona no está contaminada.
El MARN desplegó este viernes siete equipos técnicos en el terreno y en su sede central en San Salvador cuenta con profesionales haciendo monitoreo y análisis.
