San Isidro tiene riqueza: su gente y su oro

Fundación El Dorado ha descubierto un potencial en cada persona que se ha acercado a sus instalaciones a aprender; el trabajo en equipo, la enseñanza y el aprendizaje son cosas que van de la mano por el bien común.

 

Fotos: Periódico Equilibrium.

Huertos para proveer y parender
Huertos para proveer y aprender

Un bosque restaurado, cultivo de hortalizas y frutas, proyectos amigables con el medio ambiente y personas trabajadoras que luchan por su supervivencia forman el ambiente de la vasta extensión donde la empresa Oceana Gold pretende extraer oro en San Isidro, departamento de Cabañas.

Sus pretensiones son explotar ese metal precioso sin causar los daños a la naturaleza que denuncian diversas entidades que se oponen a l minería metálica en El Salvador, dicen sus representantes, quienes recibieron a un equipo de este periódico para contar las proyecciones que se tienen si el gobierno de El Salvador otorga el permiso de extraer el oro que San Isidro esconde bajo sus tierras.

Para hacerlo, la compañía y su fundación mantienen una serie de condiciones que permiten medir la calidad del ambiente a fin de monitorear de forma efectiva las situaciones pre y post explotación para demostrar que la minería no es el monstruo que se pretende hacer creer, dicen.

Por ejemplo, se ha colocado una bandeja de evaporación que mide la cantidad de lluvia y su evaporación porque se construirán pilas de captación de agua lluvia para el uso del proceso de obtención del oro y evitar así la explotación industrial de las aguas de ríos o subterránea.

Criadero de tilapias.
Criadero de tilapias.

Una estación meteorológica mide otras condiciones como la velocidad del viento, temperatura y radiación solar, medidores de caudal de dos ríos cercanos, como el San Francisco, para verificar la variación de agua en época lluviosa y seca.

“No se utilizarían las aguas de los ríos cercanos ni se explotaría agua subterránea”, reiteró Erika Colíndres, parte de la gerencia general de Minerales Torogoz.

También se cuenta con dos estaciones de medición de calidad del aire por el polvo que genera una actividad industrial a fin de conocer las cantidades de aquél, antes y durante la operación.

Son 200 manzanas de propiedad de la compañía y solo la planta de operaciones del proceso se construiría en unas 40 hectáreas.

“No haremos ningún uso industrial de agua local, sino que se harán con reservorios de aguas lluvias y sistemas de tratamiento para reutilizar el agua varias veces durante la operación”, reiteró Colíndres.

Según los representantes de la empresa, el caso de la mina San Sebastián, abandonada hace varios años en Santa Rosa de Lima, departamento de La Unión, no tiene ningún parecido con el caso de San Isidro.

Muestra del oro, metal que está oculto en San Isidro
Muestra del oro, metal que está oculto en San Isidro

Las organizaciones antimineras temen que en este municipio de Cabañas se generen iguales condiciones de contaminación en aguas de los ríos aledaños, sin embargo, Oceana Gold sostiene que la geología o composición química de la roca en San Sebastián es diferente con relación a la de San Isidro.

En este último lugar las rocas contienen cuarzo y carbonato de calcio, contrario a San Sebastián donde la roca contiene hierro, zinc, cobre, oro y plata que al entrar en contacto con la lluvia y el aire se genera la coloración extraña en el río que presenta un aspecto anaranjado o amarillento.

Las comunidades opuestas a la minería relacionan esta coloración a la contaminación minera y el abandono de químicos usados para la extracción de oro.

En San Isidro, la empresa ha explicado a la comunidad y la municipalidad las medidas ambientales aplicadas incluso desde el diseño de la operación y se ha dado información que da una idea diferente a la que se maneja sobre el impacto o daño ambiental.

Hace decenas de años la explotación minera se hacía artesanalmente lo cual provocaba los daños conocidos, pero el prestigio de la compañía que desea operar en el país la obliga a proponer una operación formal que implica proteger el medio ambiente y armoniosa con la comunidad y las autoridades, explican.

Por ello la educación de la comunidad es vital para que la gente conozca la forma en que se explotará el oro, cuando el gobierno otorgue los permisos.

Los proyectos

Las rocas y su composición en San Isidro.
Las rocas y su composición en San Isidro.

En la zona donde funciona la Fundación El Dorado, escolares y personas de la comunidad que desean conocer el funcionamiento de la empresa y sus proyectos, son orientados sobre estos aspectos y se muestran los huertos y cultivos de tilapia que se hacen en terrenos donde se supone que se neutraliza la producción agrícola por la acción minera, algo que es falso porque es posible hacer producir la tierra.

El río Titihuapa es el otro río inmediato a la zona de potencial explotación minera, pero incluso antes que se inicien estas operaciones la tilapia ya presenta parásitos dañinos para el humano, por ello se ha creado un estanque para cultivar este tipo de pez y evitar la contaminación y proveer a la comunidad de pescado sano.

Los huertos son mantenidos en los terrenos intervenidos por la empresa y se convierten en una opción de aprendizaje no solo para la comunidad, sino también para trabajadores de la Fundación para que lo repliquen en sus lugares de residencia.

Parte de la vegetación restaurada.
Parte de la vegetación restaurada.

El alumnado de la zona o jóvenes con interés de aprender son atendidos mediante programas de enseñanza del idioma Inglés, entre otras iniciativas de formación.

Así Oceana Gold pretende demostrar que la riqueza que se oculta en San Isidro puede ser aprovechada para la industria minera y para la comunidad misma, porque se generan puestos de trabajo y permite ser un puente para el aprendizaje y la potenciación de habilidades para el desarrollo local.

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