Patrón de golpes en cuerpo de exdiputada, despertó sospechas en FGR

Otro de los elementos sospechosos que llevaron a considerar un crimen y no un accidente, fue la diferencia entre la hora de la muerte y el momento en que se alertó el “accidente” y el posterior deceso.

Foto: Periódico Equilibrium.

San Salvador. La muerte de la exdiputada del Fmln, Yanci Urbina, fue manejada apresuradamente por sus compañeros de partido como producto de un “accidente doméstico” ocurrido el pasado 29 de mayo.

Pero al observar el cadáver y las lesiones que presentaba luego del supuesto accidente, la FGR presumió que el patrón de golpes no podía asociarse con un simple accidente doméstico.

Rodolfo Delgado, Fiscal General de la República, dijo que ese patrón sospechoso lo presentaba la exdiputada en, por ejemplo, el tabique nasal, en un hombro, en el dorso de una de sus manos, donde presentaba moretes (equimosis).

En su región occipital cerca de una de sus orejas, se presentaba un surco que sugería un golpe producido con un objeto contundente, mismo que le habría causado la muerte.

En el lugar donde ocurrió el supuesto accidente se realizó la recolección de indicios y se entrevistó a testigos, incluido su esposo, Peter Wachowsky. Sin embargo, no se encontraron evidencias de accidente alguno.

Las diligencias corroboraron las coartadas (que presentaban fisuras) expresadas por la pareja de Urbina y las mismas condujeron hacia la captura de Wachowsky como principal sospechoso de un crimen en contra de su propia esposa.

Otro de los elementos sospechosos que llevaron a considerar un crimen y no un accidente, fue la diferencia entre la hora de la muerte y el momento en que se alertó el “accidente” y el posterior deceso.

Fortalecieron las sospechas de la mano criminal, el hecho que Wachowsky dio versiones diversas y encontradas sobre la ocurrencia de los hechos, se encontraron botellas de licor principalmente en el área de la casa donde habitaba el presunto victimario y, finalmente, que ya no había una relación marital entre Urbina y Wachowsky.

“Se trataba de dos personas viviendo bajo un mismo techo que no tenían ninguna relación afectiva entre sí”, concluyó el Fiscal General de la República.

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