Los sacerdotes y religiosos no deben servirse de, sino servir a los demás, dijo el Papa Francisco, al reprochar que existen muchos que dentro de la Iglesia Católica se aferran al dinero, a una doble vida.
Por Alvaro de Juana/Foto: ACI Prensa.
INTERNACIONAL. ACI. El Papa Francisco mostró este viernes su preocupación por los sacerdotes y obispos que están apegados al dinero.
En la homilía que pronunció en la Casa Santa Marta meditó así sobre el Evangelio de la liturgia en unos días en los que se habla del contenido de la publicación de dos libros que intentarían demostrar el mal uso que el Vaticano hace del dinero.
“También en la Iglesia hay de estos que en lugar de servir, de pensar en los otros, de sentar las bases, se sirven de la Iglesia: los carreristas, los apegados al dinero”, afirmó Francisco.
“Y cuántos sacerdotes, obispos hemos visto así. Es triste decirlo, ¿no? La radicalidad del Evangelio, de la llamada de Jesucristo es servir, estar al servicio, no detenerse, ir siempre más allá, olvidándose de sí mismo”.
El Papa dijo que esta “es la comodidad del status: ‘yo he alcanzado un status y vivo cómodamente sin honestidad, como esos fariseos de los que habla Jesús que se paseaban en las plazas, haciéndose ver por los otros”.
Existen por tanto “dos imágenes de los cristianos, dos imágenes de sacerdotes, dos imágenes de religiosas. Dos imágenes”. Y Jesús “nos hace ver este modelo en Pablo, en esta Iglesia que nunca está parada”, sino que “siempre va adelante y nos hace ver que ese es el camino”.
Porque “cuando la Iglesia es tibia, está cerrada en sí misma, comercia tantas veces, esto no se puede decir: que sea una Iglesia ‘ministra’, que esté al servicio, sino que se sirve de los otros”.
El Papa explicó que “existen dos figuras: la de servir y la de ser servido”. Comentando la lectura de San Pablo afirmó que el apóstol “se donó todo él al servicio, siempre” hasta que llegó a Roma y “traicionado por algunos de los suyos” fue después “condenado”. “Él se enorgullecía de servir, de ser elegido, de tener la fuerza del Espíritu Santo”.
“Administraba, sentando las bases, es decir, anunciando a Jesucristo”, añadió Francisco.
