El protagonista de este esfuerzo por la niñez de San Pedro Perulapán, es un salvadoreño radicado en Los Ángeles, EUA. Se llama Pablo Méndez Granadino, mejor conocido por sus beneficiarios como “Pablito”.
Foto: Periódico Equilibrium.
En San Pedro Perulapán, departamento de Cuscatlán, se escuchan unas notas sonoras que se desprenden generosas de instrumentos activados por almas igualmente nobles.
Es un grupo formado por niñez, que ha encontrado en las ondas de la música la escapatoria de las garras de la violencia, ahora puede mostrarse como como artista de esta disciplina, gracias al esfuerzo de Pablito y su familia.
Llegó a El Salvador hace tres años a su pueblo natal, observó que no había alternativas para la niñez y juventud y decidió que los instrumentos que guardaba su padre en Los Ángeles fueran usados en su natal municipio en una escuela que bautizó como Armonía Cuscatleca.
Fueron 35 padres que inscribieron a igual número de menores de edad en el inicio de la escuela de música hace dos años; ahora son 70, dice Kenia Díaz, quien se encarga de la disciplina del proyecto.

Ella es cantante y colabora junto a Pablito en el impulso de la Armonía Cuscatleca que arrancó el aplauso de la gente que llegó el sábado29 de abril a la cancha número uno de la colonia Zacamil, en Mejicanos.
“Pablito viajó desde Los Ángeles para poner en alto al municipio y darle realce, además de ayudar a sacar a los niños de la violencia y la delincuencia”, dice Kenia, al lamentar que a San Pedro Perulapán se le tenga estigmatizado.
El padre de Pablito es músico también, ambos tienen el “Armony Project”, con el cual también se hace una labor similar en Estados Unidos.
“Su papá tenía violines y quería formar allá una escuela pero no fue posible, los donó para traerlos a El Salvador y crear la Escuela Armonía Cuscatleca y buscamos más instrumentos para tender a los 70 niños”, comentó Díaz.
La escuela Armonía Cuscatleca se sostiene por la venta que padres de familia hacen de diversos productos en toda época o temporada de gran movimiento comercial; también sobrevive de donaciones y de apoyos institucionales como el que les da la alcaldía de la localidad.
Una de las formas de obtener fondos es vendiendo camisetas que las mandan a hacer por medio de un amigo de Pablito; le hace precio especial para darle la oportunidad de generarle alguna ganancia. El diseño de la camiseta lo hizo un artista estadounidense, que es quien creó la caricatura de Los Simpson.
La oportunidad de oro
Lilian Hernández, tiene un niño y una niña en la escuela de música, tienen 12 y 14 respectivamente y mientras no existió la escuela solo se quedaron con el deseo de aprender a tocar un instrumento, hasta que llegó Pablito con su proyecto.

“A mi hijo le llamaba atención tocar un instrumento, pero no había donde llevarlo y en enero del año pasado venía Pablito de Los Ángeles, convocaron y empezamos 35 padres; soy madre soltera y para mí es un gran orgullo porque significa mucho el apoyo de Pablito”, agradeció esta mujer que se la veía activa vendiendo camisetas para ayudar a paliar los gastos de Armonía Cuscatleca.
Según Lilian no cualquiera se anima a dar este servicio y por eso le ayudan al joven músico con ventas para comprar instrumentos y camisas y “si podemos le damos dinero para ayudar pues ha dejado su lugar de vivir, su familia y sus comodidades”.
El grupo musical se presenta ante diversos públicos para mostrar cómo han avanzado en su aprendizaje. Todo viaje a cualquier lugar del país se financia con recursos propios y muestran cómo a través de la música y el esfuerzo de Pablito, se alejan de la violencia.





