«Ya no puedo pasar tiempo con la gente que no disfruto. No puedo seguir actuando, tomo decisiones y eso es lo más lindo de crecer: aprender a decir NO». Francis Mallman.
Por: Male Capetillo Cabrera.
… Me he vuelto bastante selectiva, para atender llamadas y compromisos, dando lugar en mi vida a aquellos y aquello que me importa, parte de mi crecimiento ha sido despojarme de aquella niña que desesperadamente quería hacer amigos a cualquier costo, aun dejando de ser ella misma, aprendí con el paso de los años que no es mi obligación pensar igual que mis amigos, comprar la misma, ropa, las mismas cosas, votar por el mismo partido…
Que no debo hacer favores si no me nace hacerlo. Que puedo pasar de una fiesta, ellos entenderán, ya no hay lugar en mí para que me impongan nuevas amistades, nuevas ideas… Me encuentro muy contenta descubriendo quién soy, no busco ya ser protagonista, he entendido que se me ha dado el privilegio de producir y dirigir, sin el acoso constante del reflector sobre mi rostro…
…He empezado a comprender que tengo amigos que cambian su camino con los años y dejamos de pensar igual y es inútil seguir sosteniendo una relación que se basa en el recuerdo, entonces les he tenido que soltar, por el bien del cariño que nos tenemos, que a mi edad es absurdo tragarse lo que realmente se piensa y no hay tantos prejuicios como pensaba de más joven…
… Ya no digo que voy, cuando no puedo o quiero ir, me manejo con más honestidad y hay quien lo aprecia y valora, ya no me desgasto tratando de dar enormes regalos ni la cosita de moda, fui creando mi propio estilo con el paso de los años, a comer lo que me gusta y hablar con quien se me antoja, dejé de seguir esas tendencias de «hacer contactos o conexiones» me enfoque en mi trabajo y que este me lleve lejos o donde tenga que llevarme…
… Perdí bastantes miedos, me sacudí tabús y dogmas muchas veces autoimpuestos, entendí que crecer dolía y que no puede uno aferrarse a la manada para sentirse seguro, que voy a emprender mil aventuras y quizás solo logré concretar una, pero que me iba a divertir en el camino…
… Ya no hay lugar para consentirme con pretextos y negaciones, tengo que afrontar mis errores sin culpar a nadie más por ellos, ya no hay espacio para temer en un cuerpo que día a día envejece y que mañana pudiera traicionarme por completo… Vivir un día a la vez, con ello me quedo…
… No hay rincones donde esconder el eterno temor al rechazo, al fracaso, al ridículo…. Ya aprendí que aun rechazada, fracasada y ridícula se puede seguir sobreviviendo…
… He tenido que hacer espacio sacándome las dudas y construyéndome menos peros y muchos por qué no, total, es más sano decirse la verdad uno mismo, aunque nos duela…
… No hay lugar para negarse a sí mismo, no hay espacio para seguirse mintiendo, ya son más los ahora o nunca, nada de procrastinar emociones y sueños… Estamos vivos ahora… Lo demás es incierto….