“Cuando sea científico quiero seguir siendo como soy de niño, alegre, amable y estudioso”. Así de íntegros son los sueños de un niño que hoy tiene 11 años y estudia en una escuela pública de San Emigdio, La Paz.
Fotos: Periódico Equilibrium.
La carretera Panorámica que une a los diversos municipios de la Paz que comparten impresionantes vistas hacia el lago de Ilopango, conduce a un municipio pequeño de no más de 3 mil habitantes y allí, entre aquellas personas que aún no cuentan en los padrones para elegir, en virtud de su edad, habita un niño de once años llamado Elfi Ernesto Zaldaña.
Es San Emigdio, departamento de La Paz. Ese lugar situado a unos 47 kilómetros de San Salvador y a unos 50 minutos en vehículo por la carretera a Comalapa. Allí vive Elfi con sus padres, estudia 5º Grado en el Centro Escolar Francisco Adolfo Blandón.
“Quiero ser científico”, dijo el niño cuando contó a periódico Equilibrium sus sueños. Lo motiva el hecho de querer ayudar a sus semejantes.
¿Por qué quieres ser científico? Es que me gustan las ciencias dice, mientras junto a su madre comenta que desde parvularia a la fecha se ha ganado siete medallas al mérito por su altas calificaciones. Una de éstas también fue por su canto.

Pero además de soñar con ser científico pretende que sus futuros ingresos le permitan atender las necesidades de personas desamparadas. “Esas que viven en la calle pidiendo dinero” comenta cuando complementa las intenciones de ser cantante, pintor, futbolista y un hombre capaz de inventar algo bueno para la gente.
Su madre es una mujer que ayuda en el chalet del referido centro escolar y es una de las lideresas que ayudó a conseguir el apoyo de la Fundación por la Educación y la Cooperación (Educo) para cambiar el “rostro” de la escuela.
Se llama Carmen Rosales y expresa su satisfacción por el cambio que ha sido posible en la infraestructura de la escuela donde estudia su hijo.
“Teníamos años de estar esperando este cambio en el centro escolar, tengo un hijo de 6º grado, es mi vida, mi gran tesoro”.
Él tiene más de un sueño; quiere se cantante y futbolista y “tengo esperanza que él llegará a ser un gran cantante”, confiesa doña Carmen.
Elfi se considera alegre y cuando sea científico, dice, quiere seguir siendo como es ahora de niño “alegre, amable y estudioso”, sin ínfulas, esas que hacen olvidar a muchas personas el ambiente donde iniciaron su vida.
