Los emprendimientos, alternativas económicas ante las diversas circunstancias sociales

Las personas que han emprendido en los últimos años, tienen en mente no solo disfrutar de un ingreso, sino de comprometerse, por ejemplo, con proteger el medio ambiente, lo que trasciende el beneficio particular.

Fotos: Periódico Equilibrium.

Sin quererlo, muchas personas que por diversas circunstancias quedaron sin empleo o decidieron liberarse de las presiones de jefaturas tóxicas que no muestran más que prepotencia, en lugar de liderazgo, o simplemente buscan un ingreso extra por los exiguos salarios, se decantaron por emprendimientos que ahora significas su sostén económico.

Periódico Equilibrium ha conversado con algunas de estas personas emprendedoras que, afortunadamente, han encontrado el éxito ya sea por su propio esfuerzo o apoyadas de la mano de otras iniciativas que han querido potenciar estos esfuerzos.

Contra la cultura del plástico

Eco Rose es un emprendimiento con el que Víctor Marín quiere contribuir a crear una culturar que evite el uso indiscriminado de plástico

“Entre mis elementos tengo pajillas de acero inoxidable, cepillos de bambú”, útiles para salidas familiares para sustituir en los restaurantes las pajillas de olástico, por ejemplo.

“Mi proyecto es ayudar al medio ambiente, nosotros tenemos un proveedor desde Guatemala, pero estamos buscando proveedores en El Salvador que cumpla las expectativas, porque no es solo sacar un producto hay que ver la durabilidad y nuestros pasos de calidad”, argumenta Víctor.

También elaboran bolsas de compras que evite el uso de bolsas plásticas en tiendas o supermercados y contribuir así a la protección del medio ambiente.

Una fusión familiar

Madre e hija son las mujeres que impulsan Fusión AM. Brenda Rodríguez es la mamá y su hija es Alejandra, de apenas 19 años; esta última decidió emprender con pulseras, cuando tenía 17.

La vez que AeroMall presentó a un grupo de personas emprendedoras, solo estaba Brenda, porque su hija estaba estudiando. Pero lleva adelante la microempresa con el apoyo de Basareando.

La Casa de Papel

En el bazar móvil de Carmen Elena Iraheta, llamado Arte Pixel 503 Bites, se observan llaveros, accesorios que puedan servir para decorar, estatuillas, gorras, productos que evocan la “cultura gamer”, caricaturas, series, etc.

De hecho, entre la diversidad de productos cuelga la máscara de La Casa de Papel, la serie proyectada por Netflix; “lo bonito es que el cliente puede personalizar, puede escoger gustos y color, diseños propios”, comenta Carmen Elena.

Su esposo, quien empezó con este proyecto, es empleado; de manera que Carmen Elena y sus hijos se encargan de la producción, para que haya un ingreso extra en su casa, desde hace tres años.

Como coleccionista de Transformers su esposo quiso adecuar un poco la ambientación y encontró la forma de buscar el material adecuado y hacer llaveros, mismos que inicialmente vendió en ferias y ahora tienen una tienda llamada Empréndete, en Paseo el Carmen, de Santa Tecla.

Marisa y sus chiles habaneros

Chapis Pickles es el nombre del emprendimiento de Marisa de Hernández; es productora de salsa de chiles habaneros con toques de fruta, según la estación.

Elaboran chugni de chile morrón, chile jalapeño y chile habanero; es una especie de jalea dulce, pero la diferencia es que contiene picante.

También producen encurtidos pero solo por encargo. Los productos los venden en dos tiendas ubicadas en la Sexta-Décima y en La Granjita.

Como responsable de cuatro hermanos, le tocó cocinar en casa, pero lo hacía con gusto porque le encantaba y allí “empecé a hacer mis locuras en la cocina y aquí me tienen en este emprendimiento”, dice, mientras comenta que, siendo su esposo un ingeniero agrónomo se dispusieron a inventar las recetas. “Este es nuestro proyecto de jubilación”, asegura.

El Happy Colors

Daniela Alvarenga es muy joven, pero ya tiene su emprendimiento muy bien establecido bajo el nombre de Happy Colours, que consiste en decorar camisas teñidas a mano.

Como amante de este tipo de camisa, por cómodas, las hacía para sí “para ir a la Universidad y mis amigos me peguntaron porque no las vendía”, dice esta estudiante de Arquitectura.

Así surgió la idea y le gustaron mucho a quienes se les ofreció; ella cree que la tuvo bastante aceptación porque son 100% de algodón y coloridas. “Los colores son para reflejar alegría, mediante la tinta de anilina”.

Por la técnica de pintado el diseño es único, cada camisa es diferente; Es de Sívar es el local de Antiguo Cuscatlán donde Marisa ofrece sus productos.

Una alternativa contra el estrés

Alma Zaldaña ha decidido explotar un arte que le significa un ingreso para su familia; se trata de la elaboración de jabones aromáticos que ha dado en llamar “Los Jabones de mi Abuela”. Como lo admite, este emprendimiento nace de la necesidad que sintió de querer aprender a hacer algo nuevo y “fui estudiando y practicando en la rama”, dice.

Pero, aparte de la iniciativa con miras económicas, también esta práctica la ayuda a desestresarse; recuerda que comenzó solo elaborando jabones, pero ahora ya produce cremas, exfoliantes y aceites.

Los jabones son de glicerina y cada uno es fabricado de acuerdo a las necesidades de uso; las cremas son a base de aceites naturales no llevan químicos, las hace con extractos de productos naturales y vitaminas.

“Las abuelas (de Alma) no se dedicaban hacer jabones pero esto es un tributo a ellas ya que fueron bien luchadoras que sacaron a su familia”, confiesa la emprendedora.

El arte lo aprendió estudiando en el país y en Guatemala y sacando cursos en línea. “Aprendí de cero, yo recuerdo los primeros jabones y digo qué feos, pero así los vendía; pero ahora se nota la diferencia”, dice como una especie de autocrítica que muestra el avance que ha tenido en esta aventura.

Para comercializarlos Alma ha buscado a Soho, una iniciativa que apoya emprendimientos para darles la oportunidad de presentar los productos; también lo hace en línea gracias a las redes sociales.



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