Las oportunidades que AES El Salvador y Ciudad Mujer generan a la juventud femenina

“Todos tenemos temores y a veces nos intimidan las palabras de otras personas, pero debemos tener confianza en nosotras mismas de que sí podemos.

Fotos: Periódico Equilibrium/AES.

Brenda Abigaíl Galeano Lúe es una joven madre que a sus 24 años, no solo debe repartir su sueldo para mantener a sus tres menores de edad, sino ayudar también a la familia de la que procede.

Ella vive en un cantón llamado Joya de Cerén, del municipio de Izalco, departamento de Sonsonate; cuando sus obligaciones le demandan, debe viajar dos horas en bus desde dicho cantón, hasta Izalco.

Aún tiene energías para afrontar tantas obligaciones como madre soltera y como soñadora. De lunes a viernes trabaja en un lugar de la ciudad de San Salvador; de allí viajaba los días viernes a El Congo, a la casa de su abuela, para poder estar puntual en la sede de Ciudad Mujer de Santa Ana, donde la empresa AES El Salvador impartió un curso más de electricidad residencial.

Así pasó durante los meses que duró el curso hasta que el pasado miércoles con un casco especial sobre su cabeza y con una amplia sonrisa se mostraba lo más feliz posible porque “desde hace mucho venía anhelando la oportunidad de graduarme”.

Y es que Brenda solo hizo Sexto grado de Primaria, porque su niñez fue comprometida contra su voluntad para acompañarse y tener, a penas a sus casi 13 años, a su primer hijo.

Han pasado once años desde aquella experiencia que casi le hace derramar lágrimas, al recordarla. Pero el miércoles valía la pena olvidar esa pena y concentrarse en el momento en que pronunciaran su nombre para entregarle el diploma que la acredita como técnica electricista.

Junto a ella, otras 75 mujeres se han sumado al grupo que busca tener autonomía económica, para salir adelante tras las exigencias familiares.

AES El Salvador a través de su programa AES Mujer y la Secretaría de Inclusión Social han realizado la Cuarta Graduación de Mujeres Electricistas; antes que estas 76 mujeres, durante los diez cursos de instalaciones eléctricas patrocinados por AES, incluidos los cuatro impartidos en Ciudad Mujer, se graduaron 174 mujeres, usuarias del programa de la referida Secretaría.

Un total de 161 de estas mujeres ya están certificadas ante la Superintendencia General de Electricidad y Telecomunicaciones (Siget) como técnicas electricistas.

La cuarta promoción de mujeres electricistas consta de 12 mujeres graduadas como Electricistas de Tercera Categoría y 64 graduadas en Instalaciones Electricistas Residenciales de Cuarta Categoría. Estas provienen de los departamentos de Sonsonate, San Salvador, Santa Ana, Usulután, Morazán y San Miguel.

Ahora que Brenda ya logró parte de sus sueños, quiere retomar sus estudios y aunque lo ve difícil, no imposible; aún más, está pensando en sacar cursos de fontanería y mecánica.

Hace unos días, antes de graduarse, Brenda tomó su primer trabajo, deberá cambiar todo el sistema eléctrico de una casa. No deja de sentirse nerviosa, porque no es lo mismo ver cómo personas expertas usan los instrumentos que usarlas ella misma, pero ya ha vencido sus miedos y se ha dado cuenta que es una persona capaz.

Pese a su traumática experiencia que incluso la llevó a un estado depresivo, Ahora Brenda es otra, su jovialidad es evidente, se sobrepuso y al colocarse su casco de trabajo, de seguridad, fue emocionante, tanto como ponerse en su cintura las herramientas que, en adelante, le darán la oportunidad de nuevos ingresos.

Bernerd Da Santos, Vicepresidente Global de Operaciones de la Corporación AES, dice que “esta iniciativa contribuye con la economía familiar y fortalece el desarrollo profesional de la mujer salvadoreña”.

“Estas valerosas mujeres están desafiando lo establecido, para abrirse paso en este mercado practicado tradicionalmente por hombres”, ha reconocido Da Santos.

Previo a recibir su diploma, Brenda le ha enviado un mensaje de ánimos a otras mujeres que están en iguales o peores circunstancia que ella afrontó.

“Todos tenemos temores y a veces nos intimidan las palabras de otras personas, pero debemos tener confianza en nosotras mismas de que sí podemos. Tenemos un cerebro y si lo echamos a andar para bien, nos alcanza y nos sobra todavía. Somos capaces de hacer muchas cosas”.

Reconoció que Ciudad Mujer le ha servido para elevar su autoestima, aprendió a valorarse y muchas otras cosas con su asistencia. Al grado que se ha comprometido consigo misma para retomar sus estudios y terminar una pequeña casa que servirá para ella y sus hijos.

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