El hombre desesperado hizo lo dicho y permaneció 48 horas con el brazo derecho sumergido en el fango. Le llevaban de comer y beber al sitio de tratamiento. Se curó de la infección por la mordida de la serpiente.
Por: Dr. Ranulfo Araya Rodas.
“LOS MISERABLES POR SUPUESTO”. Fue una competencia de lectura en la materia de Técnicas de Redacción e investigación en la Universidad Nacional de El Salvador.
Siendo estudiantes de Medicina, en áreas comunes, justo era leer “ Los Miserables”, de Víctor Hugo, excelente obra magistral de dos tomos, que se complementa con “Nuestra Señora de París” y “Los Trabajadores de la Mar”, del mismo autor, considerando el mensaje de la fatalidad de la religión, de la justicia y de las cosas.
Sin embargo ganó por consenso ”Las Drogas”, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Un libro más académico que de literatura clásica o moderna. Muy interesante, ya que ahí se establece que drogas son todos los medicamentos, incluyendo las vitaminas, aspirina o lo que al cuerpo se haga llegar para tratamiento de síntomas o de enfermedades definidas o ya diagnosticadas, con la aclaración que hay drogas o medicamentos estupefacientes, sedantes, antisicóticos y en el caso de la morfina y heroína, como tratamiento de dolores inducidos por cáncer u otras patologías traumáticas que causen dolores que no se puedan tratar con otros analgésicos.
Pero ahí viene el tabú de las drogas, es decir de otras sustancias que no se utilizan en medicina convencional y que producen efectos de tranquilidad y de ampliación de la percepción auditiva o visual como la marihuana, aunque ya se está utilizando en cantidades medidas en el tratamiento de los efectos secundarios de fármacos oncológicos. Hay otras: hongos alucinógenos o derivados del peyote que los han utilizado los nativos americanos para rituales mágico religiosos, pero solo para ello y no por adicción que es lo que hace la diferencia.
En el Amazonas los nativos utilizan Ayahuashka, es el producto de la sabia cocida e infusión y se obtiene de los bejucos de esa planta así llamada, es muy amarga y alucinógena.
Las hojas de coca la mastican los nativos peruanos para poder soportar las alturas y sus cambios en el comportamiento biológico, les ayuda a mitigar la fatiga, aumenta el riego cardiovascular pulmonar, evita el edema pulmonar, es decir el síndrome de grandes alturas. La cocaína procesada es un polvo fino muy alucinógeno y adictivo.
Así como esos, existen variedades: la amapola, la coca, el alcohol, tabaco, cafeína, hojas de “dormilona”, y hay casos del uso de floripondio, es un árbol que da flores en forma de cartucho, las hay blancas, rosadas y simple color verde, cuya infusión al beberla hace ver hormigas coloradas en cantidades brutales.
Se concluye que todo medicamento es droga, el cuidado, o necesidad de tomarlo dependerá de un facultativo que lo recete y aclarando que todos estos medicamentos tienen efectos secundarios, que pueden interferir o potenciar el efecto entre unos y otras drogas, ya que la droga es el material activo y puede ser puro o con un vehículo o sea líquido, almidones y cubiertas como píldoras y tabletas.
Esto se debe de reconocer como parte de la historia de la Medicina, sus orígenes, para el bien de la humanidad, de sus fines comerciales con la industria según datos de estadísticas por el crecimiento de las poblaciones humanas y no humanas así como en el caso de medicación para ganado porcino, equino, vacuno y en las mascotas, sean estos pericos, guacamayas, águilas reales, orangutanes o leones. Los veterinarios con los perros, gatos, lagartijas, tortugas y hasta peces de colores.
La humanidad, desde sus orígenes y ante las necesidades de curar o mitigar sus males de salud las han elaborado por siglos. Hay casos de casos.
En 1937 en Santa María Ostuma, un hombre campesino fue mordido por una culebra ponzoñosa en un cafetal y corrió en busca de ayuda al pueblo, no habiendo más que una boticaria, y otras señoras con conocimientos rudimentarios y transmitidos de padres a hijos, una señora le dijo: Don Bonifacio, haga un hueco en la tierra hondo como el miembro mordido y metalo ahí, cúbralo de tierra, pues la tierra misma tiene el poder de absorber el veneno.
El hombre desesperado hizo lo dicho y permaneció 48 horas con el brazo derecho sumergido en el fango. Le llevaban de comer y beber al sitio de tratamiento.
A las 48 horas comenzó a disminuir el dolor y mejorar el estado de ánimo del “ paciente”, le dieron a beber agua de quina ( un brebaje muy amargo elaborado de astillas de un árbol leñoso, pero tiene propiedades de curar incluso los momentos de la producción larvaria del paludismo, y otras infecciones).
El hombre fue sacando poco a poco el brazo, estaba sin inflamación y sin dolor, solo las escoriaciones de la mordedura. Se curó. A los ocho días llevaba un racimo de plátanos a la señora que le indicó esa curación extraña, conocida como etnomedicina o medicina folklórica.
Así como ese, hay muchos casos como para hacer un libro. Tal es el de un comerciante acaudalado que consultó al Dr. Flores, Dermatólogo, en su clínica de la Colonia Médica, de San Salvador, y profesor de la facultad de Medicina, le tomó biopsia de una lesión facial con diagnóstico de carcinoma baso celular invasivo a músculo y adición al hueso maxilar, inoperable.
Fue a otros países incluso europeos con igual diagnostico y posible cirugía muy agresiva sin posibilidad de curar. Al regresar en un avión comercial el compañero de asiento le converso viéndolo deprimido y después de sincerarse, el desconocido le recomendó ir a los Andes Peruanos donde un curandero brujo muy bueno y que no tenía nada que perder.
Fue y llegó a un hotel en las alturas lujoso del lugar. Preguntó cómo llegar al brujo y curandero. Se limitaron a darle un número lacrado en un plástico y una dirección. Visitó el lugar y le indicaron un lugar fuera de la población. Estaba ubicado un ranchito de maderas y bajareque con techos de ramas y otras plantas. Una persona le dijo: con ese número será recibido dentro de tres días, espere.
A los tres días llegó al amanecer según indicaron. Entró al rancho, estaba en penumbra. Una voz de hombre lo saludo por su nombre: Sé a que viene, le dijo.
Abrió una pequeña ventana a sus espaldas, la bajó y entró la luz del amanecer que no permitía ver el rostro del curandero. Pero se lograba saber que estaba masticando algo. -Siéntese aquí, y muéstreme…
El paciente obedeció, destapó la lesión de la cara y en ese instante el curandero escupió lo que tenía en la boca hacia la lesión. -No se toque, y no se limpie, con eso curara. Puede irse.
– ¿Cuánto le debo…?
En el hotel le dirán.
Efectivamente así fue; pagué en el hotel una suma modesta, agarró sus maletas y tomó el avión de regreso. Bastante confuso y aún decaído pero con la duda y le esperanza. Algo sintió en el tórax y el ombligo cuando escuchó la voz del curandero.
Al pasar seis meses, el Dr. Flores, dermatólogo, lo volvió a ver en su consultorio y le preguntó dónde fue que se había echo hombre.
– Vea no más cómo estoy.
Lo veo muy bien y sin lesión en la cara.
Le hizo un relato literal de lo ocurrido. Estaba curado. Pero le entregó las biopsias y volvió a examinarlo. Hasta la luna de este día el hombre se ha curado.
Casos así, muchos. Curación sin explicación científica aparente, pero hay otra cara de la moneda que también le da valor y los médicos no la conocen o si la conocen, son pocos.
En las materias de estudio de Medicina no se excluyen los conocimientos de Etnomedicina, ni se conoce cómo habla la población con términos que los médicos no conocen, con palabras como “ fierecilla”, por fiebre ; “tabas”, por rodillas; “se hace masa la comida”, por no sentirle sabor y perder el apetito; “correncia” o diarrea, “chinto” o menstruación, además de creencias y tabúes que tienen algo de cierto como el hijillo de los difuntos, son gases con bacterias que producen los cadáveres después de 24 horas de morir o antes según la temperatura y otras condiciones, en los rastros pueden encontrarse esos gases y enfermedades potenciales.
Hay casos de tratamiento por “el ojo”, también relacionado con los humores, hijillo de seres aún vivos, pero con mala higiene o enfermos y al pasar cerca de personas con inmunidad baja o nula, ejemplo: niños recién nacidos, enfermos de diabetes, cáncer, linfomas y especialmente a los infantes les ocasiona diarrea, vómito y fiebres, esa enfermedad u “ojo”, la tratan con oraciones, friegan con ruda, aceites y humo de puro además de chuparles la fontanela o “mollera”.
Y dejarlos en reposo hasta el control u otros desenlaces según el charlatán, aprendiz o brujo charlatán que tienen poder. Nuestro respetos. Lo cual nos consta.
Merlin, fue un mago, un curandero y con poderes sobrenaturales. Otros como Rasputín que llegó a ser el “doctor” del Zarevich, con su adolescencia en un convento, conocimientos de cómo curaban los monjes capuchinos y la virilidad, estatura y mesiánica mirada de G. Efimovich Rasputín, influyó incluso en el futuro de las rusias.
Miguel Nostradamus, fue médico graduado en Montpelier, un iluminado de ascendencia conocida, erradicó la peste de la ciudad de Salón, con sencilla fórmula denominadas “perlas”, acostumbraba usar camisones para visitar a los enfermos y después quemarlos en hogueras sabía que las pulgas de las ratas eran las transmisoras de esa peste bubónica. Se bañaba después de estar cerca de los pacientes.
Nostradamus fue un visionario muy cercano a la realeza de su tiempo, profetizó la muerte de Reynoso como otras predicciones cumplidas y por cumplir, que ayudó mucho al cambio en la medicina tradicional y dejó un legado de ser iluminado.
Ahora los cirujanos se lavan los antebrazos y codos antes de cada operación y utilizan guantes de hule amarillo, azules y otros colores, para evitar contaminar al que se va a operar y para no contaminarse, un cuidado de ambos, los médicos también son humanos y se enferman, tienen sentimientos y necesidades como toda persona.
Merecen no sólo el respeto sino todas las consideraciones. Los buenos médicos no son los que sean mejores o altas notas, aunque eso influye mucho, sino los que hacen de su profesión arte, disciplina, dedicación, educación, conocer de arte en general, pintura, música y actualizarse siempre.
En ese actualizarse se debe también hacer de no creer y no dejar de creer en algo más que el método científico.
Como se decía hay brujos de nuestro respeto. Hubo una persona que hacía de partera, tenía el don de la clarividencia, telepatía, telequinesia y son verdaderos avatares. Recordando a los druidas de la antigua Francia o Galia, Galeno en Grecia y Roma, los árabes con grandes avances en músico-terapia y Medicina o cirugía hasta llegar a estos años en que la guerra tiene más presupuesto y alcurnia en guerreros que en la medicina y la salud.
Vale más comprar un fusil Ak-47 para los africanos que tratamiento para el virus del ébola. No está demás decir que murieron millones por la peste, que por el ébola. Se ha demostrado que los que no murieron por peste son humanos que portan el genoma Delta 37, y que no se enferman ni del virus de la gripe común, peste ébola, Sicilia o VIH.
Son genéticamente inmunes, no necesitan antibióticos ni vacunas. Un reportaje de investigación Británico y francés lo demostraron con tomas de muestras genéticas de descendientes de los que sobrevivieron a la peste.
Y por el VIH, ese mismo genoma en personas homosexuales que convivieron con clubes de otros que estaban con SIDA y que sobrevivieron sin tener positivo el test de VIH.
Otra situación muy anecdótica y ciertamente científica fue la de un profesor de la Universidad de El Salvador que viajó a Perú a conocer un brujo, con la venia y permiso, se introdujo en la selva del Amazonas a un lugar sin las comodidades modernas.
Un pueblo muy pequeño y unido con un líder y consejo de ancianos además del brujo ya conocido por su fama de curar con hierbas y evidencia de curar enfermedades incurables. Llegó este licenciado en filosofía con la intención de conocer acerca de la sabiduría del nativo.
Ahí pasaron varias semanas, con otros testigos, días y noches para observar. Cierta noche el brujo se les acerco y les dijo: mañana saldrá un hombre hasta el poblado más cercano a setenta kilómetros, a comprar algunas cosas; si desean encargar algo le dan un listado para que lo traiga. Así lo hicieron.
Al amanecer del siguiente día el hombre salió con tres mulas. Al mediodía después de almorzar el brujo estaba reunido con los invitados y uno de ellos dijo: qué lástima que ya va lejos el emisario, se me quedé encargar comprar un paquete de pilas de 6 voltios, un paquete de cigarrillos Camell, dos lentes con filtro para la cámara, además de tres rollos de película.
– No se preocupe- dijo el brujo, y se retiró. Llegó bajo un enorme árbol y se sentó en pose de concentración. Quince minutos después regresó y les dijo: ya no se preocupe, lo que necesita lo traerá.
A los tres días regresó el nativo y comenzó a repartir por listado, los encargos: dos botellas de tequila, trozos de salami, pizzas y tras cosas. Hasta que sacó una bolsa y dijo: no sé porque, pero también compre un paquete de pilas de 6 voltios, un paquete de cigarrillos marca Camell, dos lentes de vidrio para cámara y tres rollos de películas de 36 imágenes.
En realidad en el mundo hay tanto que enseñar y aprender, sabiduría oculta. Y desarrollar el cerebro más allá de la guerra para vivir en armonía, en paz y unión a esa fuerza creadora que permite a estas personas ser ejemplos de humildad y sabiduría.
