La mente condicionada y los patrones inconscientes

Mente condicionada es un estado inconsciente que surge como resultado de una poderosa influencia externa: ignoramos las razones que impulsan la aparición de nuestras imágenes.

Por: Jorge Benito.

Nuestra percepción de la realidad deriva de nuestras creencias, interpretaciones y experiencias pasadas. La mayoría del tiempo reaccionamos automáticamente ante los estímulos (internos y externos) en vez de responder conscientemente.

Nuestro condicionamiento determina la forma en que reaccionamos ante eventos, situaciones, conversaciones, sensaciones y circunstancias; sexualidad, política, culpa y castigo, religión, moral, autopercepción… todo es el resultado de un proceso de condicionamiento que con el tiempo se ha convertido en una parte familiar de nuestra identidad.

Así como cada individuo posee un condicionamiento específico, cada cultura y sociedad poseen también una identidad programada, patrones e ideas prefijadas acerca del significado del mundo.

Cada miembro de dicha sociedad participa (consciente o inconscientemente) en este condicionamiento cultural; familiares, profesores, sacerdotes y pastores, científicos, políticos y otros miembros influyentes de la sociedad no hacen sino reforzar y perpetuar este condicionamiento colectivo.

Como individuos, nosotros mismos nos encargamos de sostener y alimentar este proceso: a pesar de creer que nuestros pensamientos, sentimientos y actos son individuales cuya responsabilidad es enteramente nuestra, no son sino el reflejo inconsciente de las expectativas de nuestro entorno.

Los patrones mentales, resultado de este condicionamiento, poseen una influencia poderosa. Pensamos que son la única verdad, y rechazamos que existan otras posibilidades de abordar la realidad.

Nos negamos también a reconocer que estamos condicionados: no aceptamos fácilmente que nuestra identidad es el resultado de un largo proceso de programación mental. Somos adictos a nuestra forma de pensar. Literalmente.

La forma en que pensamos, resultado del condicionamiento mental, genera una serie de respuestas bioquímicas en nuestro organismo.

El cuerpo humano, a través del sistema nervioso autónomo, filtra la realidad que percibimos, dejando su sello en nuestro cerebro: cada sentimiento, actitud, emoción o sensación posee su propia firma bioquímica, su cóctel de sustancias asociadas a esa forma concreta de funcionar mentalmente. Nuestro inconsciente, con vía libre para dominar la forma en que vivimos, dirige activamente este proceso.

Con el tiempo nos hacemos adictos a estos patrones inconscientes y sus respuestas fisiológicas: queremos más y más de “eso”, sin importar si “eso” nos resulta útil y sano.

A través de la práctica del mindfulness, la mente consciente se aventura a reclamar su parcela de poder, modificando la respuesta bioquímica de nuestro cuerpo.

El sistema nervioso comienza a liberar nuevas moléculas que generan nuevas respuestas en nuestro organismo. Nuevas drogas. Hormonas, neurotransmisores, péptidos y otras sustancias naturales más útiles, beneficiosas y placenteras.

Extracto del libro Educar para Sanar, de Jorge Benito y Christian Simón.

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  1. José Maria Rodenas

    Hola, soy jose. Tengo un diagnóstico de toc, obsesiones blasfemias de carácter religioso. Es angustioso, y me resulta urgente realizar ritos o compulsiones, para neutralizar esas obsesiones. He tomado sertralina y tuve que dejarlo por efectos secundarios.
    Desearía información acerca del trastorno y bibliografía al respecto. Gracias por la atención

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