Instituciones organizan foro sobre reformas electorales en El Salvador y, en ese marco, ponentes como Daniel Cabreja, advierte que la confianza de las sociedades de América Latina en las instituciones, ha decaído.
Fotos: Periódico Equilibrium.
El Latinobarómetro que anualmente ofrece estadísticas de carácter político de los países latinoamericanos, ha reflejado en su último informe que la confianza de las sociedades en las instituciones electorales ha caído hasta el 28%.
Existen varias razones que explican este fenómeno; hay déficits de los sistemas democráticos en la región, uno de los cuales es el de los cambios limitados en los sistemas políticos electorales.
Aunque a veces parecen intensos y con dinamicidad en países de América Latina, entre los cuales se encuentra El Salvador y México, entre otros, que han realizado entre 12 y 20 reformas desde 1972 hasta 2018, estas se centran fundamentalmente en los momentos de elecciones.
Por ello no han tenido impacto en la competitividad de las campañas electorales, en la inclusión política como tema fundamental y en la confianza en las instituciones, advierte Cabreja.
En América Latina hay una profunda erosión de la confianza en las instituciones electorales y en los partidos políticos, los cuales, según Latinobarómetro, solo tienen credibilidad en un 13% de la población, en promedio.
En el Salvador, solo el 12% de la población tiene confianza en estas instituciones y esto tiene que ver con la falta de reformas efectivas.
Otro déficit de la democracia es la débil institucionalidad que solo propone reformas limitadas, reflejan una limitada independencia de los poderes del Estado, alimenta el hiperpresidencialismo (una fiebre leccioncita desatada en la región desde la década de los 90), muestra congresos sin autonomía y sin capacidad de independencia y, finalmente, descubre la debilidad del sistema judicial.
La pobreza y la desigualdad social constituye uno déficit que socava las condiciones de vida por la desigual distribución de la riqueza en la región; a esto se suma la inseguridad ciudadana, misma que provoca la emigración.

Cabreja señaló también la baja calidad de las políticas públicas y los estados ineficientes, la corrupción e impunidad que incide en la desconfianza aludida.
Finalmente hay ausencia de la participación ciudadana y la falta de una cultura política que agravan las consecuencias y profundizan la desconfianza como lo han demostrado los casos de México, Brasil y El Salvador, donde el cansancio de la gente por observar a una clase política tradicional incapaz de resolver sus problemas, ofrece oportunidades a otras opciones.
Reformas de crisis
Ramón Villalta, Director Ejecutivo de la Iniciativa Social para la Democracia, una de las instancias organizadoras del foro sobre el debate social y académico para una reforma electoral sistémica y progresiva, explicó que es necesario aportar a este efecto para fortalecer la democracia en El Salvador.
Abogó por el respeto a la jurisprudencia constitucional sobre materia electoral y porque ya no se hagan reformas por la vía judicial, en virtud de las reformas unilaterales e inconsultas que hace la Asamblea Legislativa.
Se debe pensar en cambios que no sean para “sacarse la piedra del zapato”, que solo pretenden solventar una crisis en un momento de elecciones.
Este foro es acompañado por la Plataforma Ciudadana Electoral y la Asociación de Universidades Privadas de El Salvador (Auprides).