Ya es una historia tan diferente a la de antaño y por ello más dolorosa aún. Estas echa de amor, vas regalando la caricia, complaciente, dando el alma por migajas de atención, por roces prohibidos, por besos robados.
Por: Stephany Capetillo.
Creas un mundo de fantasía, en el que sólo tu crees que sucederá aquello que tu corazón anhela.
Eres la fea del cuento, porque eres miel de elixir de bruja, sabes del dolor que te pueden causar sus labios que no oran por ti, y aún así apuestas la piel y cada rayo de sol por que sea realidad tu sueño.
Eres fuerte, temeraria, capaz, inteligente, la cima es tuya y estas sola, los mortales no tienen alas para alcanzar tu vuelo, tu libertad es temida y pese a tu belleza… Eres la fea del cuento.
No importa cual sea tu forma o tu apariencia, cada haz de luz ciega a quien te mira y no permite ver en ti toda la belleza que hay mas allá de la armadura que haz construido para resguardar el corazón, que late por instinto, cansado de tus andares con seres de bajo astral… Entiende que jamás será.
El amor parece sarro en tu interior, corroe tu alma, en la búsqueda inútil de quien lo reciba a caudales y es tanto que ahoga.
Solo tu puedes ver el reflejo de tu interior herido, sangrante siempre, cada tropiezo, cada NO, cada desdén, cada silencio, se van enconando en tu alma, que te grita desde dentro SOY LO QUE ME DAS…
Me convertiste en la fea del cuento por amar demasiado, porqué en el amor no hay medida? por qué hay que amar hasta que duela? Qué, qué? Que el amor es profundo como el mar e infinito como el cielo.
Sufre entonces la desmedida de tu amor y del silencio con el que te responde cuando solo pides amor, hasta que aprendas amar a quien en tu reflejo ves…
Soy lo que me das…
