Una interpretación cristiana ha dado paso a la constitución de una organización denominada Fundación Movimiento Peregrino con Jesús (MPJ). Su aporte consiste en atender a quienes padecen de una afección cerebral de la que, hasta hoy, poco se habla.
Fotos: Periódico Equilibrium.
La epilepsia es una enfermedad que no tiene cura pero que puede controlarse y permitirle a quienes la padecen una vida mucho más aceptable y, además, vencer el ocultamiento y la discriminación contra estas personas.
Por esa razón, cuando Fredy Martínez, un Licenciado en Administración de Empresas asistía a un movimiento de la iglesia católica y comprendió que el Evangelio es acción, tuvo la idea de fundar una clínica que ayuda a estas personas que sufren discriminación por el padecimiento que presentan.
Discriminarlas solo demuestra el desconocimiento de la enfermedad y sus efectos, consideran los ahora fundadores de la organización que ha abierto sus puertas mediante una clínica, la única en el país, que se especializa en atender a las personas epilépticas.
Tanto se desconoce a la enfermedad que en El Salvador aparentemente solo existen dos Epilectólogos, es decir especialistas en atención de la enfermedad. Esto significa que en la mayoría de casos intervienen médicos generales para intentar dar salud a pacientes que padecen epilepsia.
“MPJ nace de la necesidad de una población que no está siendo atendida para ayudar a las personas epilépticas, con la idea de apoyar integralmente a las personas”, dice Martínez.
Esta organización inició su trabajo el 14 de febrero de 2012; citando los datos de la Organización Mundial de la Salud (OPS), el Presidente de la Fundación dice que en el mundo esta enfermedad la padecen 60 millones personas, entre las cuales 360 mil están en El Salvador.
Esto es igual a decir que el 2% de la población mundial y del 6% al 8% por ciento de la población salvadoreña son epilépticos.
“Estas personas se encuentras escondidas porque la enfermedad genera exclusión social, los ataques convulsivos no son nada agradables y asustan a las personas que desconoces cómo ayudar y apoyar a los que lo padecen, incluso a la misma familia”, se queja Martínez, al hablar de la necesidad de educar a la población para que sepa cómo actuar ante una persona epiléptica.
El representante de la fundación dice que durante estos cuatro años de funcionamiento ha conocido tantos casos interesantes que lo motivan para continuar en esta lucha contra la epilepsia.
Por ello, primero se ha plasmado un plan que permitió impulsar el Centro de Tratamiento de Desarrollo Integral que tiene cinco ejes.
Estos se refieren a la necesidad de dar a conocer la epilepsia, la ayuda solidaria a través de una clínica especializada, talleres ocupacionales y de emprededurismo, buscar oportunidades de empleo y hacer convenios con empresas; y finalmente, la obtención de becas para quienes puedan estudiar.
De esta forma se espera dar una atención integral a esta población que ya ha empezado a demandar el servicio de la clínica. Próximamente, además de las consultas se ofrecerá un examen diagnostico a través de un video electroencefalógrofo, medicina a través de un banco de medicamentos y apoyo psicológico.
El aparato en mención que tiene un costo cercano a los $40 mil, es vital para poder dar la atención que se pretende, dijo Martínez.
Dependiendo del tipo de epilepsia que padezcan, así es como estas personas se pueden desempeñar, algunas se pueden desempeñar en cualquier área económica, lo más recomendable es que no trabajen conduciendo una maquina porque puede generar accidentes y perder la vida.
Entonces los talleres están vinculados a ciertas actividades de aquellas personas que, por su formación académica, no puedan desempeñar algunos cargos; a ellas se les adiestra de bisutería, pastelería, pintura, a otros se les enseña a comercializar miel. Esto requiere de un capital semilla para que puedan progresar.
La epilepsia es una enfermedad relacionada con la descarga eléctrica que envía periódicamente el cerebro y las personas que tienen a su cargo a pacientes de ese tipo, deben saber cómo atenderlos.
De momento las personas que padecen esta enfermedad son atendidas en clínicas particulares donde se les cobra una cantidad accesible, en virtud del vínculo que médicos con la fundación.
Se espera que en mayo próximo se tenga la clínica instalada con el electroensefalógrofo que es fundamental para diagnosticar.
Desde que nace la clínica, hasta la fecha, son atendidos unos 25 pacientes desde meses de nacidos hasta adultos mayores.
