Cuando el programa comenzó, el año pasado, se esperaba una cobertura de 4,700 estudiantes; pero se superó con creces esa meta y este año se piensa llegar a unas 20 mil personas. Kenia da su testimonio.
Fotos: Periódico Equilibrium.
Estaba sentada frente a la mesa oficial, desde la cual el Presidente Salvador Sánchez Cerén habló del esfuerzo de su administración por dar oportunidad a la juventud para incentivarla a estudiar de nuevo.
Su cara denotaba la de una niña y es que Kenia, en realidad es una niña, con una gran diferencia con relación a sus compañeras de escuela: ella, a sus 14 años, ya es madre.
La escuela donde estudia Kenia es una en las que el gobierno impulsa el programa Educación Flexible. La niña tomó el micrófono y le dijo al gobernante: “gracias Señor Presidente, por darme esta oportunidad”.

Es que Kenia tuvo relaciones sexuales prematuramente; a los 12 años, cuando apenas cursaba Sexto Grado, quedó embarazada. Su bebé ahora tiene dos años.
Tuvo el suficiente valor de pararse frente a todas las personas en la Casa Abierta del sábado 18 de marzo y con firmeza lo dijo: “lo que hice no estuvo bien, lo sé; pero quiero decirles a todos los que me oyen, a las niñas, esfuércense, se puede salir adelante cuando hay apoyo”
Kenia ha vuelto a la escuela, gracias al programa Educación Flexible. Su madre la animó a seguir estudiando, ahora que el niño “ya está más grandecito”. La niña le ha tomado la palabra y recibió los aplausos cariñosos de la asistencia a Casa Abierta, cuando confesó que en el futuro se ve como abogada, además de querer ser bilingüe.
Su segundo hijo
En otra escuela de una zona de La Libertad, asiste otra niña. Ella tiene 17 años; en los próximos días cumplirá 18.
A diferencia de Kenia, Irene se embarazó a los 16, ya tiene una niña de dos años y en la mesa donde estaba se podía notar, quizás su sexto mes de embarazo. Sí, está esperando otro bebé, un niño, dice.
Su escuela la ha acogido, pero hace tres años no fue así, la desterraron de la escuela donde asistía, por su embarazo. Doblemente victimizada, Irene asumió tempranamente su rol de madre y de madre soltera, lo sigue siendo, pues ninguno de los padres de sus hijos se hizo responsable.
Se cubren sus pechos y los amamantan
Mientras las niñas daba su testimonio, Carmen Patricia Domínguez, una de las maestras que participa como tal en el programa Educación Flexible, hablaba de otras realidades similares.
José Luis Guardado y su esposa Beatriz, son compañeros de estudios y estudian Octavo Grado, haciéndose acompañar de su niña de seis años.
José Luis dejó de estudiar hace diez u once años, ahora a sus treinta quiere, junto a su esposa, completar sus estudios y sacar su carrera.

El programa les ha apoyado. José Luis debió dejar sus estudios por resguardar su vida, pues fue amenazado de muerte. Mientras las mentes oscuras intentaron frustrarle sus aspiraciones, el programa gubernamental de Educación Flexible les abre las puertas para darles de nuevo la oportunidad.
Carmen Patricia es una docente joven y en su tiempo de mentora ha visto cómo las niñas que están criando a sus bebés y estudiando, les amamantan. “Solo se tapan sus pechos y los alimentan”, dice la docente, que ha visto dormir a los bebés en su aula, solo separados del suelo por una frazada.
Infantes y alumnado conviven allí en esas escuelas; los primeros gatean, los demás reciben sus clases al tiempo que están pendientes de protegerles.
Es necesario que el gobierno también piense en estas condiciones en que las jóvenes madres estudian para abrir espacios donde puedan ser atendidas sus descendencias mientras ellas reciben las clases, puede ser una especie de casa materna o un Centro de Desarrollo Infantil (CDI).
Como ellas mismas dicen “uno comete errores en la vida”, pero estas estudiantes quieren enmendarlos y lograr profesionalizarse, parafrasea Carmen Patricia.
Diversidad de razones
El Viceministro de Educación, Francisco Castaneda, ha reclamado que muchas noticias de deserción las vincula solamente con violencia.
En San Alejo, La Unión, una niña dejó de estudiar porque su madre enfermó de gravedad, no habiendo nadie más que la cuidara, esta niña debió abandonar sus estudios para atender a su progenitora.
Muchas personas realmente son víctimas de amenazas y por eso dejaron sus estudios; otras, como en el caso de las niñas, se quedan estancadas por su maternidad precoz, otras lo hacen por la pobreza y algunas por enfermedades propias o de sus familiares.
Todos los casos son importantes para abordarlos con seriedad, dice el Viceministro.

En las escuelas de la zona de La Libertad, que este sábado asistieron a Casa Abierta, se abrió el programa el año pasado con una asistencia aproximada de 298 jóvenes que retornaron a las escuelas.
Este año se ha incrementado la cantidad de jóvenes, al grado que se ha tenido que abrir diversas secciones y se procura una tutoría personalizada para atender cada caso.
Estos programas muchas veces son atacados, pero Carmen Patricia, quien se ha entregado de lleno a este programa gubernamental, cree que hay falta de conciencia porque quienes desmeritan el esfuerzo nunca se han acercado a las instituciones para verificar el provecho, por tanto, al ignorar el beneficio que siente la juventud se cae en crítica sin fundamento.
