La casa izalqueña que cumplirá 100 años

Casa Antigua

En el centro de Izlaco, una casa emerge entre la modernidad. Conserva su estructura y materiales originales utilizados en 1924. Dentro de ocho, la familia que ahora la habita celebrará el centenario de la vivienda.

 

Fotos: Periódico Equilibrium.

Francisco Álvarez fue un doctor en Medicina que era propietario original de una casa que actualmente aún es una muestra evidente de la arquitectura propia de los años 20 y que se ubica en el corazón de la ciudad de Izalco. Era conocida como «Villa Rosa».

Una casa de esquina inmediata que ahora acoge un negocio de préstamo era la farmacia La Izalqueña, también propiedad de Álvarez que luego la administro su hijo.

Pasado un buen tiempo, la familia Álvarez la vendió; eso ocurrió hace aproximadamente 40 años y fue comprada por la familia Ortiz, actual inquilina de la vivienda que está casi intacta, excepto porque el jardín que en aquella época lucía como evidencia de la ostentación de la clase adinerada ha desaparecido para dar paso a una infraestructura actual.

“La vendió el Doctor y luego la compró mi papá, actual dueño, yo tenía ocho años cuando la compró y ahora tengo 47 años”, comenta Jorge Ortiz, quien maneja un negocio de venta de accesorios de celulares, entre otras cosas, en la que fue la residencia Villa Rosa.

Así, se combina una arquitectura que data exactamente de 1924 y que dentro de ocho estará celebrando su centenario y la modernidad que ahora envuelve a una de las poblaciones originarias de El Salvador: Izalco.

Jorge dice que él y tres hermanos viven, desde que la compraron, en esa propiedad hecha de una armazón de lámina europea, vigas, adobe y alambre de púa.

Está fuerte y ha soportado varios terremotos entre esos uno de los más fuertes, el de octubre de 1986.

Para entonces los repellos que le habían hecho a la casa se rajaron, pero la estructura original quedó intacta, pese al movimiento violento al que fue sometido la estructura y que muchas personas observaron, recuerda Ortiz.

El jardín frontal que tenía la casa estaba formado por claveles, entre otras flores. “Cuando nos trasladamos eran centenares de murciélagos que habitaban en la casa y creo que por eso es que el doctor vendió la propiedad al haberse infestado de estos animales”, sugiere Jorge Ortiz.

La casa está ubicada en el número 15 sobre la Avenida Morazán, entre la 3ª y 5ª calle poniente, del barrio Dolores.

La casa aún es habitable.
La casa aún es habitable.
La estructura antigua emerge entre  "la modernidad".
La estructura antigua emerge entre «la modernidad».
Jorge Ortiz muestra el ambiente original de los años 20.
Jorge Ortiz muestra el ambiente original de los años 20.
En esta casa  funcionó la farmacia La Izalqueña, ya desaparecida.
En esta casa funcionó la farmacia La Izalqueña, ya desaparecida.

 

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