Más de 85 niños de la comunidad reciben tres veces por semana un almuerzo nutritivo que se les entrega en un ambiente seguro dentro de la comunidad y en donde se enseñan principios morales y hábitos higiénicos como lavado de manos y dientes.
Foto: Jucum.
San Salvador. El proyecto de Jóvenes, Juventud con Una Misión (JUCUM) es un movimiento misionero que desde hace 19 años ha buscado transformar y restaurar la vida de cientos de familias a través de la palabra de Dios.
En la actualidad, con ayuda de donantes y voluntarios, están ejecutando su principal programa de desarrollo comunitario en la Comunidad 1 de diciembre, en Soyapango, en donde más de 450 personas (niños y adultos) son impactadas de manera positiva.
“JUCUM es un espacio para aquellos que hemos recibido ese poderoso llamado misionero hecho por Dios para servir. Somos jóvenes que, sin recibir una paga, hemos puesto nuestros talentos al servicio de Dios para llevar sanidad y restauración a cientos de familias, a través de su palabra” indicó Judy Guasca, directora de JUCUM El Salvador.
En medio de una pandemia global, muchas han sido las iniciativas de apoyo social que se han visto afectadas en el mundo, sin embargo, en El Salvador, este movimiento no se detiene y continúa ejecutando sus programas de impacto comunitario que transforma la vida.
Los miembros del grupo indicaron que sus esfuerzos más destacados son La Mesa del Rey, proyecto que fomenta una vida saludable integral, procurando salud física, espiritual y emocional.
Otro proyecto es el Club de Fútbol. Mediante el deporte se enseñan valores de la biblia, fomento de amistad, disciplina y trabajo en equipo.
Evangelización, es el tercer proyecto que se desarrolla pese a los tiempos difíciles, para llevar las buenas nuevas de salvación, perdón y redención que ofrece Cristo, invitando a las personas a tener una relación más íntima y profunda con Dios.
Se suman el Ministerio Esdras, para alfabetizar a niñez, juventud y adultez mayor para ayudarles a alcanzar sus sueños de escolarización para una mejor calidad de vida.
Casas de Esperanza también pretende llevar viviendas dignas y seguras para mejorar la calidad de vida, para lo cual está abierto el voluntariado de profesionales y a la espera de donativos de herramientas, materiales de construcción, implementos para la construcción y equipamiento del hogar, entre otros.
A través de la Escuela de Discipulado (EDE) la juventud que desee puede completar módulos de aprendizaje durante cinco meses, para desarrollar habilidades que les permitan trabajar con otras personas. La próxima escuela iniciará el 23 de julio y finalizará el 11 de diciembre (información en DTS@JUCUMES.ORG o al WhatsApp 79883651).
