Texto y Fotografía: Roberto Escobar
Escribir dramaturgia en la sociedad actual, donde el espectáculo consumista y efímero acapara todas las luces, equivale a soltar una golondrina para que vuele contra el viento de un ciclón tropical. Más difícil es aún publicar un libro de este género en un mundo donde las editoriales prefieren la poesía o la novela que les garantice rentabilidad.
Jorgelina Cerritos, sin embargo, comprometida con el tiempo y el lugar con el que le ha tocado vivir, se ha empecinado en escribir dramaturgia, no solo para ser montada en escena sino también para ser leída; convirtiéndose así en “un ejemplo de esas dramaturgas necias y necesarias”, según la califica el dramaturgo y director teatral guatemalteco Estuardo Galdámez en el prólogo de la primera edición del libro Al otro lado del mar y otras voces.
El libro, editado y publicado por la Universidad Pedagógica de El Salvador, fue presentado oficialmente el viernes 18 de mayo por dicha universidad y también el sábado 19 en el Teatro Nacional. Contiene las obras literarias teatrales Una ronda para José, Premio Nacional de Dramaturgia El Salvador 2008; Respuestas para un menú, reconocida por el jurado calificador de los Juegos Florales Hispanoamericanos, Quezaltenango, Guatemala 2009; y Al otro lado del mar, Premio Literario Casa de las Américas, género Teatro, La Habana, Cuba, 2010.
Según el jurado calificador, este último premio recayó por unanimidad “por entregarnos una pieza cargada de poesía, donde la sencillez de la propuesta para la escena encierra, a la vez, una profunda e inteligente reflexión sobre la condición humana; por la destreza del diálogo y la limpieza de su estructura dramática, creando dos personajes y una atmósfera que, con economía de medios, dan grandes posibilidades a actores, directores y a una diáfana comunicación con el público”.
La publicación de Al otro lado del mar y otras voces es, según Galdámez y las personas que asistieron al lanzamiento en el Teatro Nacional, motivo de orgullo no solo para El Salvador, sino también para Centro América, pues el teatro, por ser un termómetro de un aquí y de un ahora, permite registrar con estas obras un pedazo de tiempo sobre un territorio con similares características. Al respecto, Cerritos considera que se debe escribir dramaturgia para dejar constancias y precedentes al igual que lo hicieran otras gentes en otros tiempos, como Shakespeare, para poner un ejemplo; sin el cual fuera más difícil saber sobre la sociedad en la que a éste le tocó vivir.
Uno de los temas principales que permea los tres escritos de la publicación es la permanente búsqueda de identidad, con personajes de la vida cotidiana como protagonistas. “A veces como que no sabemos quién soy”, dice Cerritos, quien además reveló que en sus obras “la voz cantante la llevan las mujeres”.
Cerritos es actriz y dramaturga. Su obra literaria teatral cuenta con los reconocimientos antes descritos, así como los premios Gran Maestre de Dramaturgia Infantil, El Salvador, 2004; y Premio Latinoamericano de Teatro George Woodyard, Estados Unidos 2011. Recientemente, en febrero del 2012, participó en el Encuentro de Fidel Castro con 69 intelectuales de 21 países, en La Habana; convocada por la Red en Defensa de la Humanidad, en cuya intervención habló acerca de las experiencias vividas durante el conflicto armado salvadoreño y sobre el aporte del teatro al desarrollo cultural de El Salvador.
De El Salvador, a Jorgelina Cerritos le antecedieron con el premio Casa de las Américas, Luis Díaz Chávez, Roque Dalton, Manlio Argueta, Claribel Alegría, Mario Lungo y una mención honorífica para Alfonso Quijada Urías.


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