Inteligencia artificial e internet de las cosas marcarán nueva revolución tecnológica

John McCarthy definió la inteligencia artificial como “la ciencia de hacer inteligentes a las máquinas”. La IA, uno de los sueños más ambiciosos de la ciencia ficción, ya es realidad.

Por: Fundación Avina.

¿Qué significa que una máquina sea inteligente? A grandes rasgos, la inteligencia artificial (IA) trata de simular la mente humana en su aspecto más analítico: la toma de decisiones. Así, el objetivo es lograr que la máquina tome decisiones adecuadas en base a la información de que dispone, para lo cual tiene que reconocer el entorno, las variables y las posibilidades.

La inteligencia artificial está de manifiesto en el desarrollo de algoritmos como el reconocimiento de voz o de imágenes, el procesamiento de grandes cantidades de datos y la capacidad de aprendizaje de las máquinas (machine learning).

La IA está presente en las aplicaciones más cotidianas de nuestros dispositivos. Por ejemplo, el detector de correo electrónico no deseado o spam utiliza estos algoritmos para clasificar los emails y mandarlos a la papelera sin que siquiera nos enteremos de que alguna vez nos llegaron. Y, desde ahí, se puede complejizar aún más: por ejemplo, en los vehículos autónomos, en la robótica o los chatbots (chats en línea operados por máquinas). La inteligencia artificial se está posicionando como el motor de una nueva revolución tecnológica y promete marcar un hito en la historia.

Internet en todo

Hace algunas décadas, la única posibilidad de acceder a internet era a través de una computadora. En la actualidad, existe una gran variedad de dispositivos capaces de conectarse a internet. La Internet de las cosas, es, precisamente, el conjunto de “cosas” que pueden acceder a internet.

Y si acaso se habla de “cosas” es porque la amplitud de dispositivos es tan grande que es imposible agruparlos a todos en un rubro específico: estamos hablando, por ejemplo, de sensores remotos para monitorear parámetros ambientales, como la temperatura del agua en los océanos o la concentración de un gas.

O también medidores del consumo de energía de hogares o fábricas o el tránsito de vehículos en las ciudades. Los equipos de la Internet de las cosas no necesitan mucha capacidad de procesador ni de memoria, lo cual permite diversificarlos en un sinfín de aplicaciones.

Estas aplicaciones pueden tener un impacto positivo en muchos sentidos. Por ejemplo, Los equipos de Internet de las cosas (ioT en inglés Internet of things) se pueden usar para monitorear el consumo de electricidad en todos los niveles, desde el doméstico al nacional, y con esta información generar sistemas que permitan un consumo energético más eficiente y racional.

La ioT también se puede usar para el monitoreo de variables como la calidad del aire, del agua y de la tierra para la agricultura. Otros sensores se pueden usar para monitorear y comprender la migración de animales, con el objetivo de asegurar su conservación.

Otro ejemplo muy popular de uso de la ioT es la aplicación de predicción de tráfico “Waze”. En este caso, las “cosas” son todos los celulares que usan la aplicación. Waze recolecta datos del GPS, como la geolocalización, la velocidad de movimiento de los celulares en los autos y también otras variables que registran los propios usuarios, como la ocurrencia de accidentes viales o cortes de calles.

Con esta información, la aplicación estima los tiempos de tránsito y recomienda a los usuarios las mejores rutas. De esta forma, el uso de Waze permite reducir el uso de combustible y llegar a destino de la forma más rápida y directa.

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