La música debería ser un elemento de unión de los pueblos centroamericanos y permitir a organizaciones que la promueven un paso expedito por las fronteras para cumplir con su misión.
Por: Alejo Campos.*
Desde su creación en Costa Rica en el año 2009, la Orquesta Juvenil Centroamericana y del Caribe (OJCA) ha ejecutado más de veinte conciertos en cinco diferentes países y este año realizará su primera gira binacional Nicaragua – Guatemala durante el mes de octubre. Por el repertorio han pasado Mahler, Mozart, Beethoven, Stravinsky, Tchaivosky y también Revueltas, Márquez y otros compositores latinoamericanos, varios invitados internacionales y un panameño, el honorable maestro Ledezma Bradley.
Sin embargo, cuando orquestas regionales como la OJCA u otras como la YOA o la Mesoamericana que impulsó Guatemala presentan un concierto, el público no está pendiente si los violines son de Costa Rica, o los fagots de Guatemala, los contrabajos de El Salvador, el solista de Nicaragua o el piano de Belice, y así podemos citar ejemplos de los catorce países que actualmente componen la orquesta.
Tampoco se atribuye a ningún país las notas desafinadas, o los conteos malos ni las lecturas equivocadas de la partitura. Los éxitos y los desaciertos son del grupo. El público escucha música, una sola, un único estímulo que emana del grupo, que desde sus diversidades culturales trabaja unido en la búsqueda de la perfección del sonido, de la excelencia musical y al mismo tiempo de sus vidas como seres humanos y ciudadanos de una región que los reúne.
Para que el público presencie ese resultado, se pasa por varias horas de dedicación en los ensayos seccionales y generales y en la práctica individual del instrumento en un marco de disciplina, responsabilidad, amistad, solidaridad y compromiso con uno mismo y con su compañero de atril, sin importar la nacionalidad del mismo.
De diferentes países y regiones también se compone el equipo directivo, técnico, docente y de colaboradores que están pendientes de todas las necesidades de los jóvenes y de contribuir a su mejoramiento musical.
Es así que en octubre de este año, ciento ochenta integrantes de la OJCA, incluyendo 51 jóvenes de la alemana orquesta de Brandenburgo, viajarán por tierra desde Nicaragua hacia Guatemala, cruzarán dos fronteras y dos aduanas diferentes y deberán hacer trámites y gestiones de hasta importación temporaria de sus instrumentos musicales y nos llevará a la organización de la OJCA, inversión en recursos, tiempo y notas enviadas a quien sea necesario con copia hasta a quien no sea requerido.
Sería lógico pensar que estos ciudadanos centroamericanos deben estar dotados de algunos derechos que le faciliten la vida en la gira musical que harán.
Hace dos años, tratamos de cruzar la frontera El Salvador-Guatemala con jóvenes músicos y un camión de instrumentos, con todas las cartas oficiales necesarias y algunas adicionales. Si no fuera por un par de llamadas de personas claves de ambos países, el concierto en la Antigua Guatemala no se hubiera realizado, pues aunque los jóvenes podían pasar, los instrumentos no.
La OJCA ha crecido desde su fundación en 2009 en Costa Rica, en un espacio pleno de integración donde hemos iniciado la incorporación de los hermanos del Caribe como Cuba, Jamaica, Haití, Trinidad y Tobago y todo aquel país que quiera unirse en un marco de respeto, armonía, igualdad, libertad y fraternidad.
En el mismo proceso están México y hemos firmado acuerdos de cooperación con España, Italia, Alemania y Argentina. Actualmente contamos con un Consejo Directivo integrado por representantes de Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá y República Dominicana, quienes desde sus países trabajan para el desarrollo de la orquesta y la música como mecanismos que contribuye a formar mejores seres humanos y ciudadanos con capacidad de discernir.
La OJCA seguirá creciendo, pero no todo crecimiento debe ser exponencialmente cuantitativo, el aumento de los números no siempre refleja el éxito de los programas. No porque hayan más personas quiere decir que estamos aportando algo en la vida de todas ellas.
Buscamos excelencia y garantizar calidad en la formación que le damos a los integrantes de la orquesta, buscamos a los mejores jóvenes, no alcanzar a todos, pero si todos se preparar para ser los mejores, entonces con todos trabajaremos dese la OJCA: Como programa regional el objetivo no es solo seguir ampliando la región, sino lograr una integración de calidad para cada país, en igualdad de condiciones y oportunidades, pero al mismo tiempo con las misas responsabilidad y obligaciones para con la orquesta y su estrategia de trabajo.
En conclusión, queremos que el espíritu de integración que mantiene viva a la OJCA el cual radica únicamente en la buena voluntad de sus integrantes, pueda llegar a todos aquellos responsables de la toma de decisiones en los proceso políticos, económicos, sociales y culturales de integración de esta región ampliada en la cual vivimos y que es llamada el mundo entero.
* Es Presidente de la Orquesta Juvenil Centroamericana.