Las Palmas es una comunidad del sur-poniente de San Salvador que en sus entrañas se alberga un grupo especial que muestra con su arte y su talento que la realidad del país se puede cambiar porque es ilímitada la imaginación buena.
Su vida es VacilArte. Sí, pero con muestras de esperanza, de tenacidad, de entrega, de creatividad, quieren VacilArte con teatro y malabares. Quieren mostrarle a El Salvador y el Mundo que en Las Palmas, una comunidad pobre, también hay esperanza y artistas capaces de transformar la realidad.
“Somos gestores culturales, un grupo de jóvenes con ganas de ganarle la lucha a las malas noticias, ganarle la lucha a la tristeza y mostrar que de las comunidades que supuestamente solo dan violencia, también salen cosas buenas”, dice Francisco Bosch, un ciudadano argentino que vino a estudiar a El Salvador y decidió, hace seis años, quedarse en el país tras conocer la comunidad y a sus jóvenes talentosos.
Todos los chicos enseñan a otras personas sin pedir nada a cambio. El pasado 16 de agosto, ante la imperceptible mirada de El Divino Salvador del Mundo, así lo hicieron y está demás describir la enorme alegría y las risas que le sacaron a quienes se atrevieron a tomar por primera vez los instrumentos para practicar malabares.
Es que Francisco y la juventud de Las Palmas, quieren escribir otra historia, VacilArte es un bacil consentido, dice el lema de los chicos, es la búsqueda de un gran vasil para abrir puertas y sobre todo abrir otras posibilidades.
Bosch cree que el arte es negado en el país a las grandes mayorías, piensa que es un tesoro guardado, un lujo para los ricos; “nosotros desde el arte popular reivindicamos que el arte, el teatro, los malabares, la música son un patrimonio de la humanidad y entonces así los chicos de las comunidades pobres tienen derecho a hacerlo y, cuando lo hacen, pasan cosas fantásticas.
[pullquote class=»cita»]Francisco Bosch: “Nos financia quien nos invita, pero también nos dedicamos a pedir a los semáforos donde hacemos malabares.”[/pullquote]
La comunidad Las Palmas está montando un circo ambulante un circo muy grande con un mensaje de que se puede transformar la realidad.
Para la juventud de ese lugar VacilArte es un circo sin carpa, nómada y su gran sueño es llegar al Teatro Nacional con una obra que están trabajando para contar la historia de la comunidad y el nacimiento del circo.
Esa obra la presentarán el domingo 24 de agosto en el multiespacio de la Universidad Don Bosco (UDB) y la irán puliendo hasta fin de año para seguirla presentando, si es posible en el referido teatro capitalino.
Sin saberlo, Bosch y la juventud de Las Palmas iniciaron un circo que es el más grande del mundo, pues al no tener carpa, se instalan bajo el cielo que los acoge en todas partes. Los preparativos de sus presentaciones, las planificaciones y todo lo concerniente al circo, las realizan en la casa comunal de Las Palmas o en la Casa Tomada del Centro Cultural de España que también los apoya.
Una semana espués de presentarse en la UDB de Soyapango viajarán a Guatemala a llevarles el circo a la comunidad indígena de ese país.








