La organización Háblame de respeto expresó su complacencia por los avances en la conciencia de la población femenina para exigir sus derechos pero del Estado esperan mucho más.
Fotos: Periódico Equilibrium.
Que las mujeres salvadoreñas estén tomando conciencia reconociéndose como sujetas de derechos es un avance plausible, sobre todo en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer; sin embargo, la experiencia manifiesta que aún no se percibe que el Estado pueda restituirlos.
Así, Háblame de respeto dice que esa percepción se debe a las prácticas de revictimización e indiferencia de quienes deben garantizar su seguridad e integridad física, psicológica y moral como tales.
El trabajo territorial del Sistema de Prevención de Violencia de Género (SPVG) demuestra que la violencia contra la mujer es un fenómeno escalonado, con características de pandemia, razón por la cual el Estado no puede seguir viendo a la mujer como un todo.
La mujer aún sigue siendo vulnerable, aunque existan avances significativos en los mecanismos y marcos normativos, como el Sistema Nacional para la Igualdad Sustantiva, la Ley de Igualdad, Equidad y Erradicación de la Discriminación contra las Mujeres (LEI), Ley Especial Integral para una Vida Libre de Violencia para las Mujeres (LEIV) y la recién aprobada Ley contra la Trata de Personas.
Lo anterior se justifica en los principales datos y cifras de mujeres recogidos por el SPVG y que indican que solo en 2014, unas 46,443 mujeres se habían graduado de bachilleres a escala nacional; para 2013, 41,425 mujeres desertaron del sistema educativo en todos los niveles y los departamentos con más deserción escolar a nivel básico fueron San Salvador (1,127), San Miguel (629) y Santa Ana (563).