Empresarias artesanales que luchan con dignidad

Planes

Foto: Equilibrium.

El grupo que representa esta emprendedora asocia, a nivel nacional, a carpinteros, mecánicos, sastres, costureros y agricultores, entre otros, quienes se apoyan mutuamente para comercializar sus productos y sobrevivir en un mundo con déficit de oportunidades. En el Parque Balboa de Los Planes de Renderos en el sur de San Salvador, doña Carmen comercializa un ponche que, asegura, tiene una receta propia que espera algún día patentizar. Por hoy, dice, lo tiene celosamente guardado en su cabeza.

María del Carmen Tejada es una mujer que quiso revolucionar el ponche para satisfacer a sus clientes. Tiene 60 años, pero ha creado una receta y un procedimiento muy propios para darle un toque único que resguarda en el lugar más seguro: en su cerebro.

“Quizás se lo comparta a una empleada muy fiel o a una hija para que siga la tradición” confiesa cuando periódico Equilibrium le interroga sobre la fórmula.

Le confió a este medio un solo secreto, que tampoco debe revelarse, y que forma parte de la preparación de la bebida tradicional pueblerina que, a su juicio se está perdiendo.

Productos que no son propios y que no representan lo autóctono están ganando terreno y eso le preocupa como salvadoreña. Hace un año probó una bebida que no la convenció y decidió inventar su fórmula, la cual, dice, debe acompañarse con “guarón” porque ese le da el toque salvadoreño, aunque no desprecia los vinos que otras mujeres fabrican, para preparar el rico ponche con piquete.

María del Carmen tiene su propio negocio en el parque Balboa, en los Planes de Renderos, al sur de San Salvador, en una zona donde casi todas las mujeres que venden están asociadas a la Red Empresarial  de Grupos Asociativos a nivel nacional, de la cual ella es la presidenta. “Ahí no necesariamente deben  ser mujeres, las asociada, somos mixtos”, aclara.

Mientras probamos su Ponche, María del Carmen muestra una bolsa que contiene hojuelas de la llamada Papa Malanga, preparada por otra mujer que, a falta de un empleo formal y tras lograr sacar una carrera universitaria, sigue esperando la oportunidad para tener ingresos fijos y suficientes.

“Ella (la joven universitaria) es una empresaria que está sola, ella es un emprendedora que empieza a desarrollar sus habilidades que son estas, agrega María del Carmen, mostrando la bolsita de papa que comercializa a $0.40 para ayudarse entre sí.

Por hoy esa es la única forma que la joven ha encontrado para sostenerse. Inmediatamente la señora agrega que para sí es algo muy importante representar a los empresarios a nivel nacional lo que le ha permitido hacer enlaces con otros emprendedores.

La asociación que representa está diseminada  en cuatro formado grupos en  La Paz, La Libertad, San Salvador y la zona sur. Son alrededor de 300 empresarios los que participan en la red, entre los que figuran agricultores que siembran hortalizas para comercializarlas en  Súper Selectos; también hay carpinteros, costureros, sastres en alta categoría y mecánicos, así como gastrónomos que elaboran productos derivados de elote, atol de semilla de marañón, atol shuco, atol de piña, atol de maíz tostado, atol de ajonjolí y atol de coco.

 

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