El tiempo es eterno

El tiempo

Entonces se hizo la luz y se vieron los planetas, el tiempo recobró su trompeta y la tocó… Fue la hora cero y un bebé vino al mundo…¡El Movimiento!

 

 

 

 

Por: Dr. Ranulfo Oswaldo Araya Rodas.

Ilustración: Edgar Pacheko

En la cizaña del río se encontraba un nido de avispas, zumbando. El día se despertó y se baño de alegría. La bruja cascada les hacía competencia en su libar de jaspe. La batuta de la naturaleza llevaba el desorden del son y la trompeta del tiempo no tocó…

Llegó mamá leona y el tigre (gruñeron); el mico, desdentado, un guineo lamió; el gorila del árbol nuevo apenas se movía. Las hojas del árbol no cayeron hacia el viento, sino al río y… la barcaza de la tortuga navegaba.

El viento se fue, no había, el sonido murmuraba silencio. Las frutas verdes maduraron y la miel de las abejas no endulzó. El croar de los, enmudeció ¡era el día de la no existencia!

Los animales viejos reunieron al consejo y no hubo deliberación y respuesta hubo… fue la humanidad.

Su madre fue la codicia; su padre, el señor avaro. La envidia y la lujuria llegaron en lujosos caballos de oro. El vicio llego desde… la miseria.

El periódico universal decía: “Ya nació el principio del comienzo… la nada”!

Los animales se asustaron al escuchar el sonido de un nuevo animal… El hombre llegó. Se sentó sobre la tortuga, arreó los caballos de oro, comió de los vicios y fue llevado al país de la miseria… Dios, que ahí estaba, dijo: Un momento jóvenes, yo soy ustedes y ustedes con la piedra son lo que soy.

He visto crear al hombre y le he visto caer en la miseria, debe salir de la miseria, sean ustedes los creadores de él y el de mí como yo de él y de ustedes y la piedra.

Así dijo Dios que ahí estaba.

– Hagamos -dijo el tigre- pues yo no he cenado.

– Yo no tengo dientes -dijo el mico-.

– Ni la miel es dulce- dijo…

Ahora ustedes señoras avispas -dijo Dios- ¿Qué piden para ayudar al hombre?

– Que la cascada sirva de algo -dijo el rey avispa-

Sea dicho y hecho.

Entonces se hizo la luz y se vieron los planetas, el tiempo recobró su trompeta y la tocó… Fue la hora cero y un bebé vino al mundo…¡El Movimiento!

Dios que ahí estaba, dijo:

– ¡Que todo cambie y viva por la eternidad como yo!

Benditos sean ustedes en nombre de la voluntad que está en el hombre y en el instinto de los serviles. Eso dijo Dios.

Y cayó la primera lluvia. Los animales huyeron y dejaron cabida al mar.

El mar inconforme dijo:

– Yo el mar, he venido por último en el comienzo, así que pido un don. Oyéndole Dios, le dijo:

-¿ Cuál?

El mar contesto:

– La alquimia; que el tiempo la sazone (La Relatividad), y que todo lo que existente perezca bajo mi manto y les recobre vida el tiempo con la trompeta; según el sonido. El hombre por ser como es, malo; que nazca por último y muera cuando quiera ya que tiene potestad de hacerlo mejor por los buenos.

– T serás el más pesado de mis hijos pues en tu seno se abrigara la sal del mundo. Y lo que harás con el tiempo, no l]o reclamarás por ti creado. Sino dirás que lo hizo la soledad ya que a ella también yo la he creado. Dijo Dios que escuchaba… Veía … Observaba.

¡Hágase la calma!

Y se hizo la calma. Desde entonces el tiempo trabajó con atraso, el cual hace lo relativo.

Y el mar le dio sus frutos a la soledad; y la soledad lo vio bueno y bueno lo vio Dios, que ahí estaba.

Entonces, pasado un tiempo, Dios le dijo al mar:

-Mar, ya que has realizado lo que te propusiste y no opusiste nada, te daré una compañera, la luna; quien te arrullará o castigará, ya que de ella se emanará a ti mi voluntad. Sé benigna y procura tus maldades a la justicia.

Y se creó la primera ley… la existencia.

– ¡Sea lo absoluto, ya que existe lo relativo! dijo el hombre.

El hombre dominó los mares, la piedra y los animales. Luego dominó el aire…pero no se dominó a sí mismo.

Y Dios que ahí estaba, dijo:

– Hombre tú ya no eres hombre. Serás animal y por semejante tuyo pondré a la serpiente. Y el fruto que comerás cortarás de la rama más alta, tu frente sudará, el sudor lavarás y de no hacerlo… hederás. Y esto te servirá de trabajo y distinción. Eres el más amado de mis designios en el Universo, pero no conmueves mi ira. Yo soy la justicia y la verdad, la luz y si de verdad crees en mí, yo el Dios de antes de la cascada derramare la justicia sobre de ti.

– Premiaré a los poetas y escritores pues son mis ángeles en la tierra.

Eso dijo Dios, el Dios de antes de la cascada.

Entonces el libar de jaspe de la cascada se unió al nido de avispas, el mono ya no fue mico, el árbol se torció en dirección al viento… La Luna movió la cosecha, la miel fue dulce y el hombre trabajó, los poetas y escritores se liberaron del estatismo Universal. Y vieron las estrellas, las aguas cristalinas y el reloj de piedra en las Eras del tiempo.

 

 

 

 

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *