La población de Sensun-tepeque ya sabe que cuando la tropa se ejercita en las calles y carretera, no puede faltar el personaje de cuatro patas con su chaleco camuflado.
Foto: FES/Periódico Equilibrium.
Llegó “invitado” por su amigo Comando, el cual ya vivía en el Destacamento Militar No.2, con sede en Sensuntepeque, Cabañas. Comando ya está viejo, pero desde hace años acompaña las rondas nocturnas de supervisión en las posiciones permanentes, de la tropa.
El día que llevó a su amigo, no se imaginó nadie que aquel llegaba para quedare.
Por su constante presencia en el regimiento, se ganó el cariño del personal que labora en la unidad, lo bautizaron como “Canelo”y pronto se adaptó al trajín militar: se levanta temprano, se incorpora a la tropa, al toque de la trompeta a las 04:45, es de los primeros que están en el lugar esperando la formación para la primera actividad del día: “el aseo”; media hora más tarde se presenta junto al personal, para el adiestramiento físico y así se incorpora al trote diario.
El pueblo ya se acostumbró ver a Canelo junto al bloque de soldados que a diario corre por las calles de Sensuntepeque y la Carretera Longitudinal del Norte y, en el interior del cuartel, se presenta a todas las formaciones, cuando se realizan reuniones con el personal de oficiales y suboficiales y se une al círculo y hasta acompaña por las noches las rondas para supervisar las instalaciones externas del DM-2.
“Canelo” hasta se ha ganado un chaleco camuflado hecho por el sastre de la guarnición, lo que lo hace ver como un miembro más de la gran familia del Destacamento Militar Nº2.
En cierta ocasión, casualmente el perro reconoció a un hombre mayor y a un joven que pasaban frente al cuartel y los saludó con el peculiar movimiento de su cuerpo; se supone que eran sus antiguos dueños. Lo llamaron Nerón e intentaron llevárselo, pero Canelo no lo permitió y decidió quedarse con la tropa.
