Mapa basado en datos del Instrumento de color del océano (OCI) a bordo del satélite de la misión Plancton, Aerosoles, Nubes y Ecosistemas Oceánicos (PACE) de la NASA, muestra una alta concentración de sargazo en el Atlántico tropical en junio de 2026
Por: Equipo de redacción de Ciencia, NASA.
EUA. El sargazo, un tipo de alga parda flotante, ha modificado su distribución en las últimas décadas: ha disminuido en el mar de los Sargazos del Atlántico Norte mientras prolifera en el Atlántico tropical. Esa tendencia, observada desde 2011, ha continuado en 2026, cuando esta alga marina alcanzó su máxima concentración anual en junio a lo largo de una extensión oceánica conocida como el gran cinturón de sargazo del Atlántico.
La abundancia de sargazo en ese cinturón durante junio de 2026 convirtió a este año en el segundo con mayor cantidad de sargazo en los registros satelitales. Este año se sitúa ligeramente por detrás de 2025, según científicos de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad del Sur de Florida (USF, por las siglas en inglés de esta institución). A nivel regional, el mar Caribe y el golfo de México alcanzaron máximos históricos, según el informe de previsión de sargazo de USF para junio de 2026. En el Caribe occidental y oriental se registraron 3,6 y nueve millones de toneladas métricas, respectivamente, mientras que en el golfo se contabilizan cinco millones de toneladas métricas, casi el doble de su récord anterior, también establecido en 2025.
“El cinturón es un fenómeno que ocurre a escala de la cuenca oceánica y que puede tener efectos devastadores a escala local en todo el Caribe y el golfo, y las observaciones satelitales son el único método que permite captar ambas escalas a diario”, dijo Brian Barnes, científico marino del Laboratorio de Oceanografía Óptica de USF. “El seguimiento que lleva a cabo nuestro laboratorio ayuda a las comunidades a conocer la extensión actual del sargazo y a prepararse para lo que está por venir”.
En cantidades moderadas y en mar abierto, el sargazo proporciona un hábitat para tortugas, invertebrados, peces y aves, además de aportar oxígeno al agua mediante la fotosíntesis. Sin embargo, una acumulación excesiva cerca de la costa puede enredar en ellas la vida marina y asfixiarla. Al hundirse, las masas de sargazo también pueden asfixiar los corales y los pastos marinos. En las playas, el sargazo en descomposición libera sulfuro de hidrógeno, un gas con olor a huevo podrido que representa un problema potencial tanto para los ecosistemas como para el turismo.
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