Corazón de Niñas, desde Ilopango

marimba

Aunque muchas persona ven con cierta remeza que una niña esté al frente de una marimba sacándole melodías, este grupo de niñas está demostrando que no es un instrumento de uso exclusivo para hombres.

 

Fotos: Periódico Equilibrium.

El arte de tocar marimba ya no es cosa de personas adultas, ni de hombres, en Ilopango, al oriente de San Salvador ha visto nacer un grupo peculiar: Marimba Corazón de Niñas.

Bajo la dirección de Nelson Madrid, promotor cultural de la Casa de Cultura de dicho municipio, Corazón de Niñas se ha proyectado en todo el país.

Hasta ha tocado para el Sistema de Integración Centroamericana y para ejecutivos de la aerolínea Avianca. “Nacimos en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de Ilopango. Fueron tres hermanitas Karla, Crisia y Katy Castro, las que dieron origen a este grupo”, revela su director.

Su nombre se deriva del trato que una señora le daba a las pequeñas cuando asistían a eventos de la referida parroquia. “Siempre las llamaba corazoncitos”. Recuerda Madrid.

Eso ocurrió hace 18 años cuando se organizó a las niñas para enseñarles a tocar la marimba; luego pasaron a ser parte de la red de casas de la cultura y, desde entonces se dedican a promover el arte.

Las personas que dieron origen a la Marimba Corazón de Niñas ya son profesionales o emigraron, ahora, las nuevas generaciones han dado cabida a otras que se han interesado por aprender a tocar este peculiar instrumento; actualmente, el grupo incluye a una niña de seis años y a una niña especial, entre sus 20 miembros.

Recientemente tocaron en el programa Casa Abierta que periódicamente realiza la Presidencia de la República en la exresidencia Presidencial.

Hazel Mariela Santos, una joven de 17 años que ahora estudia Antropología en la Universidad de El Salvador, dice que nunca se imaginó al frente de una marimba, pero eso le ha ayudado incluso a socializarse y a vencer la timidez, como a otras niñas de su edad que forman parte del grupo.

Hazel recuerda que empezó tocando guitarra en la iglesia de su comunidad y luego se interesó por la marimba la cual “me gusta más porque es un instrumento que debemos rescatar”, reflexiona.

“Lo que más me ha gustado es que compartimos y conocemos nuevos lugares y más personas”.

Ahora, sus compañeros de estudio que la conocen como música y como hábil para tocar marimba, la animan a seguir, aunque, confiesa Hazel, no dejan de ver un tanto raro que una niña toque marimba.

Comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *