Consultor propone cadena perpetua para choferes ebrios que causen muertes

José Wilbert Amaya Aguilar, de 47 años manejaba el pickup que se ve en la foto y fue el responsable de la muerte de una pareja de esposos adultos mayores, ocurrida en km 176 de la carretera Ruta de Paz, cantón El Aceituno, Yoloaiquín, Morazán Sur. En estado de ebriedad chocó contra la casa de las víctimas la anoche del 6 de marzo pasado, informó la PNC.

Por: Antonio Soriano.

San Salvador. El consultor en seguridad vial, Benedicto Perlera, propuso que en El Salvador se aplique la cadena perpetua a conductores que, manejando en estado de ebriedad, provoquen accidentes de tránsito con víctimas mortales.

La propuesta surge en medio del debate público sobre el endurecimiento de penas para distintos delitos graves en el país.

Recientemente, en El Salvador se aprobó una reforma legal que contempla la cadena perpetua para delitos como homicidio agravado, violación de menores y actos vinculados al terrorismo. Esta medida ha sido presentada por las autoridades como un esfuerzo para combatir la criminalidad y enviar un mensaje de mayor rigor en la aplicación de la justicia.

En ese contexto, Perlera considera que los accidentes de tránsito causados por conductores ebrios deben ser tratados con la misma severidad, argumentando que existe una clara responsabilidad al conducir bajo los efectos del alcohol.

Según el especialista, este tipo de conductas no solo son irresponsables, sino que también implican una decisión consciente que pone en riesgo la vida de terceros.

“Si a una persona que viola a una niña le van a dar cadena perpetua, también una persona que mata a alguien y anda en estado de ebriedad, sabiendo que no lo tiene que hacer, tendrían que darle cadena perpetua también”, expresó Perlera, al comparar la gravedad de ambos delitos en términos de sus consecuencias.

La propuesta abre un nuevo ángulo en la discusión sobre seguridad vial en el país, donde los accidentes de tránsito continúan siendo una de las principales causas de muerte.

Especialistas coinciden en que, además de endurecer sanciones, es necesario fortalecer la educación vial, la prevención y los controles para reducir la incidencia de conductores bajo los efectos del alcohol.

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