“Ahora no soy tan religiosa pero tengo una gran fe. Cuando siento que voy a caer le pido la mano ( a Dios) porque yo sola no puedo. La vida tiene más cosas buenas que cosas malas”.
Fotos: Periódico Equilibrium.
Claudia se sentó sin prisa enfrente de su público, Tulio acarició las cuerdas de la guitarra que generosa le regaló la melodía y su pareja empezó a ensalzar la vida… “Gracias a la vida, que me ha dado tanto…”.
Conforman un dúo con Tulio Burgos. “Claudia y Teto” es un grupo de trova, género musical que no es demandado mucho porque no es comercial; aun así, esta mujer se llena la vida cantando, ahora menos que hace un par de años o un poco más.
Hará muchos años que cantaba hasta dos horas en bares y restaurantes que la contrataban. Y aunque sigue manteniendo su grupo Sones latinos, de trova y salsa, pero ya no es igual.
El cáncer le ha robado parte de su energía, ahora debe cantar pausado, a lo sumo cuatro canciones, para luego descansar.
“Este carajo regresó, le encanta estar conmigo”, bromea, mientras su hija menor lee y escribe en el teléfono que la acompaña siempre y escucha sin levantar la mirada lo que su madre cuenta, mientras descansa tras entonar la canción de Violeta Parra.

“Me encanta cantar cosas que lleven mensajes a la gente y es una forma de vida, porque en este país uno debe trabajar”, dice mientras cuenta parte de su vida de tovadora.
Alemania, España, Estados Unidos y algunos países de Suramérica son parte de su recuerdo; allí, en algunos escenarios ha estado gracias a su prodigiosa garganta que deja escapar melodiosas voces que llenan el vacío y, en esa ocasión, animaba el ambiente de Casa Abierta, cuando las mujeres lideresas fueron las protagonistas de ese encuentro presidencial, en la otrora residencial del Presidente de la República.
Desde pequeña, la música le llamó la atención, cantaba a la par del radio, cuando en sus días mozos las emisoras programaban las canciones de moda de Yuri y Pandora, a quienes considera sus maestras del canto. Lo hacía feliz de la vida.
Luego de esas clases impersonales que recibió mientras pasaba horas junto a la radio, cantó en la iglesia, en donde perteneció a los coros juveniles; cantó en la Universidad Nacional, allí también formó parte de un grupo y al ser escuchada por un maestro la conquistó para cantar en bares y restaurantes, para luego formar parte de otro grupo, pero esta vez, Andino.
“Gracias a la Vida”, que no puede faltar en su repertorio, refleja el don bello de Violeta Parra para agradecer a la vida en el caminar, y después de tantos años “me evoca el agradecimiento a la vida por cada momento que pasa y que deja una experiencia positiva”, reflexiona.
La etapa más difícil
“Yo creí que mi segunda oportunidad ocurrió en mi juventud”. No, se corrige a sí misma. “La estoy pasando ahora”.
La música ha sido una segunda oportunidad para ella, la ha sacado de los hoyos más grandes; le abrió puertas y la ayudó a conocer más personas que le apoyaron.
Estudié Licenciatura en Ciencias de la Educación y sobre eso trabajo, pero la música siempre me acompañó.
“Estoy en una segunda lucha contra el cáncer, es ahorita mismo que estoy en un proceso contra la enfermedad, pues la primera vez me sané, pero “Este carajo regresó, le gusta estar conmigo”, reitera.
Esta segunda vez es una experiencia mucho más dura. No la ha enfrentado con más serenidad, porque ahora está débil, frágil, porque no es gracioso saber de una metástasis en los ganglios, “eso me frustró”. Los tratamientos son terribles.
Ella pesaba 235 libras; ahora, 168. Es un buen peso, pero en su caso está dependiente, no puede ir a trabajar, ni a cantar demasiado; tres o cuatro canciones, son suficientes para sentir el peso de su enfermedad …ya no es como antes, se lamenta.
“El cuerpo está débil y ver el sufrimiento de mis hijas, de mi madre… duele”; a pesar de ese sufrimiento, ellas la ayudan mucho.

Cuando canta, trata de volver a pensar que eso que está diciendo es lo que tiene que creer, “horita canté Gracias a la Vida, y estoy agradeciendo que tengo vida, que respiro, ya veremos que viene después, pero voy a cantar hasta el último momento, eso me alimenta, me llena”.
No se da por vencida, está segura que va a salir de esto.
Bajar la guardia se vale
Deprimirse por la enfermedad es lo peor que puede pasar, “puedes bajar la guardia un rato”, pero no permitir que la enfermedad gane, porque los tratamientos matan, a veces no se muere de cáncer, sino de la quimioterapia, “eso no lo debemos permitir”. Claudia cree que hay que aprender a reírnos de lo peor que esté pasando, a buscar lo hermoso de las pequeñas cosas que están alrededor.
“Así se sale adelante, no permitiendo que la enfermedad te acapare”, dice basada en su experiencia.
Pasar por esta situación la ha hecho ver que debe haber un pensamiento y una actitud positiva y valor, “quiero llamar a la gente y sobre todo a las mujeres, tanto a la enferma como a las familias, que no se den por vencida, porque la lucha depende de tu fuerza, del amor que tengas para ti, para lo hermoso que te rodea”.
Eso tiene que motivar a cada persona enferma de cáncer, tanto como el amor a Dios, la fe; «yo lo he agarrado (a Dios), ahora no soy tan religiosa pero tengo una gran fe. Cuando siento que voy a caer le pido la mano porque yo sola no puedo. La vida tiene más cosas buenas que cosas malas”.

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Claudia, eres inspiracion con tu talento.No te dejes vencer.
Sigue adelante siempre con ese optimismo y sobre todo la fé en nuestro medico por excelencia Dios. Somos guerreras contra el cancer y lo venceremos