Existen miles de especies de abejas, muchas nativas de América Latina y el Caribe, que contribuyen a la polinización de los cultivos de los alimentos.
Foto: CLAC
San Salvador. En el Día Mundial de las Abejas, la Coordinadora Latinoamericana y del Caribe de Pequeños Productores y Trabajadores de Comercio Justo (CLAC) presentó el posicionamiento “Cuidemos a las abejas apoyando a los apicultores de Comercio Justo”.
Al hablar sobre el rol de las abejas para la biodiversidad y la necesidad de una apicultura sostenible la coordinadora dijo que “las abejas son de vital importancia para la vida de los seres humanos y el medio ambiente, polinizan poco más del 70% de los alimentos y recolectando el néctar se obtiene la miel, alimento altamente apreciado para la salud”.
Miguel Ángel Munguía, presidente del consejo directivo y de la red miel de CLAC dice que, además de producir miel, cera y propóleos, las abejas son el polinizador más valioso del mundo, por eso un aumento en su mortandad es un claro indicador de la degradación de la biodiversidad.
Luis Mondragón, coordinador del programa de formación de formadores en organizaciones apícolas en México, del Colegio de la Frontera Sur (ECOSUR), detalló que existen miles de especies de abejas, muchas nativas de América Latina y el Caribe, que contribuyen a la polinización de los cultivos de los alimentos.
“Hay que buscar el bienestar de las abejas, pero también buscar el bienestar de las familias, de las organizaciones y del ambiente, cuidar lo que está en los alrededores, favorecer la reforestación con las mismas plantas que existen en la región, utilizándolas para recuperar un ambiente degradado”, dijo el experto.
En ese sentido, el posicionamiento destaca que “la apicultura orgánica es una actividad que ayuda a la protección de las abejas, un pilar en la lucha contra los transgénicos y un recurso indiscutible para la conservación de la biodiversidad y el medio ambiente”.
Además, destaca las propiedades medicinales de la miel y sus subproductos, los cuales ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y a disminuir el riesgo de contraer enfermedades virales.
Aunque el consumo internacional de miel ha mantenido una tendencia creciente en los últimos años; la venta de mieles adulteradas a un precio muy bajo es una amenaza para la sostenibilidad de apicultores y un engaño para consumidores.
Por ello, CLAC hace un llamado a consumir miel genuina, orgánica y de Comercio Justo y a promover una agricultura y apicultura amigables con el medio ambiente. El cambio climático también es otro desafío para los pequeños apicultores.
A través del proyecto Miel para el Futuro en Guatemala (del programa de cooperación para el desarrollo, financiado por el gobierno y la organización nacional Fairtrade de Finlandia) CLAC junto con organizaciones locales de Comercio Justo, promueve acciones para que los apicultores puedan adaptarse al cambio climático y mejorar su productividad.
Dalila Tema Gómez, apicultora de la organización Copiasuro, detalló que a través del proyecto han realizado acciones como la renovación de reinas y la reforestación con especies melíferas nativas para proteger a las poblaciones de abejas y mantener una producción de miel de calidad.