En San Francisco Gotera, Morazán, el penal de seguridad fue degradado a centro ordinario; las autoridades anteriores enviaron allí a pandilleros activos.
Foto: DGCP/Periódico Equilibrium.
Las autoridades de la Dirección General de Centros Penales, informaron que desde cabinas telefónicas específicas dentro de los centros penales se hicieron llamadas internacionales y llamadas nacionales para extorsionar.
Salían órdenes mediante cartas o “wilas”, sobre las cuales las autoridades anteriores no controlaron las salidas.
El Director de Centros Penales, Osiris Luna, dijo que en su administración han interceptado más de 1,800 wilas o manuscritos que los reos que recobrarían su libertad llevaban en interior de sus cuerpos.
Las medidas adoptadas por la administración actual, en el marco del Plan Control Territorial, han permitido interceptar estas cartas que incluso podrían sacar cuando los reos van a pasar consulta.
Hubo privilegios
Las anteriores administraciones favorecieron a miembros de las diversas pandillas trasladando a centros de detención menor y a granjas penitenciarias, para que tuvieran la posibilidad de salir y tener contacto con el exterior.
En la última visita a la granja de Zacatecoluca, se constató que había 17 pandilleros activos y 20 personas miembros de bandas del crimen organizado.
En algunos penales no se llevó a cabo la rehabilitación, porque estos criminales evitaban que se diera ese proceso, bajo amenazas.
Por ello se han trasladado a estas personas peligrosas a otros penales como el de Máxima seguridad, dijo Luna.
En las últimas dos administraciones se fugaron 320 reos pero nunca se hizo una reseña de esos hechos, reclamó el Director.