«Es muy fácil hacer un niño pero es casi imposible reparar un adulto»
… Hay personas en el mundo que hacen promesas sin fondos, como los cheques, sin ningún respaldo, sin ninguna garantía de que pudieran suceder, pero más cobardemente aun, se las hacen a los niños…
… No tienen el valor de decir que no volverán, entonces prometen venir el sábado y al no llegar se aseguran de llamar para prometer estar presentes el sábado que viene y así, así van cancelando hasta que se forman los meses y los años, no conformes con ello, se aparecen por la vida del niño expectante de manera intermitente impidiendo que se apague esa condición infantil de creer y querer creer…
… Viene esa persona y mueve el mundo conocido como un terremoto y desordena la estabilidad, causa tristezas, arruga la hoja impoluta del alma infantil y les enseña a destiempos cosas que deberían aprender más adelante… Como el dolor, el rencor y la decepción…
… Cada sábado el niño hace su maleta, programa sus historias, se peina en el espejo, creyendo que este sábado será el correcto, reta y desafía a quienes quieren decirle lo contrario pero mientras espera en la puerta de la casa un auto que jamás va a aparecer por su cabeza aparecen pequeñas e inconclusas construcciones sobre lo que podría haber sucedido y al final mira su reflejo en las ventanas y se pregunta ¿Será que yo hice algo malo?…
… Nada a medias, el mejor acto de amor que se puede hacer a veces por un niño es dejarlo atrás, no prometerle que asistirás, que lo verás, que lo querrás como él te quiere a ti… No le hagas esperar desgatando su fe en el mundo, no le hagas creer lo que no vas a cumplir…
… Si hay algo de amor en la persona que se va, que sea para no volver a medias, para no causar zozobra en corazones tranquilos, para no romper los sueños que construyen aquellas almas que no son parte ni razón en las peleas de los demás… Para no perjudicar a terceros, para dejarle con la vida continuar por favor, nada a medias…
… Para no atar el corazón a una esperanza, para no contener el curso inevitable del destino para no fomentar el egoísmo, para no romper a un niño… Por favor nada a medias…
