En Estados Unidos de América se conmemoró este 22 de noviembre, con recogimiento y misas en todo el país, los 50 años del asesinato de su emblemático presidente John Fitzgerald Kennedy, en Dallas, donde repicaron las campanas de muchas iglesias en su honor, informaron medios en ese país.
Un minuto de silencio acompañado del doblar de las campanas de las iglesias de Dallas (Texas, sur), rememoró el instante preciso en el cual el presidente número 35 de Estados Unidos fue alcanzado por las balas que, supuestamente Lee Harvey Oswald disparó el 22 de noviembre de 1963, según la investigación oficial de una comisión especial.
El mito Kennedy, alimentado por su juventud, su belleza y estilo moderno proyectado por la televisión, sigue intacto en el corazón de los estadounidenses medio siglo más tarde, dicen diversos medios internacionales, especialmente los estadounidenses.
Tres cuartas partes de los norteamericanos colocan a JFK a la cabeza de la lista de los dirigentes estadounidenses modernos que siguen siendo “notables”, por delante de Ronald Reagan y Bill Clinton, según un sondeo de Gallup realizado la semana pasada.
El momento del anuncio del asesinato del presidente y las imágenes de su desplazamiento en la limusina descapotable, al lado de Jackie enfundada en un traje Chanel rosado, donde fue alcanzado por los disparos, forma parte de la memoria colectiva mundial.
La ciudad de Dallas, apodada “la ciudad del odio” a causa del atentado, albergó una ceremonia de una hora en Dealey Plaza, lugar del magnicidio, donde fueron escuchados extractos de discursos del presidente, oraciones y música solemne interpretada por militares de la Armada, el cuerpo militar en el que sirvió el mandatario. Aviones militares sobrevolarán la localidad.
