Sandra y Ali, el encuentro de dos culturas

Sandra Ali

La historia de amor de Sandra y Ali ha trascendido a los medios de comunica-ción  primero en un medio local de Bangladhes y luego en medios de El Salvador.

 

 

 

Fotos: Periódico Equilibrium/cortesía de esposos Kader.

Sandra es salvadoreña; Ali, bengalí. Su historia particular se inició por medio de las redes sociales hace unos siete años cuando ambos se contactaron y conversaron en inglés. Pasaron cinco años en contacto cibernético.

Tanto se frecuentaron que por fin llegaron a enamorarse y decidieron que podían hacer una vida juntos; así lo hicieron porque comprendieron que, sin conocerse aún, una y el otro eran sinceros y, además, se consideraron ideológica y profesionalmente compatibles.

Ambos hablaron de la economía en principio; de pronto hablaron de la familia y luego… del amor. Ali Kader tiene una maestría en finanzas y Sandra es Licenciada en Economía y esa fue la primera forma en que ambos se entendieron.

Reunirse por fin no fue nada fácil. Sandra encontró resistencia a la hora de solicitar una visa en El Salvador que le permitiera llegar hasta Bangladesh ya que ambos países no tienen relaciones diplomáticas; fue Estados Unidos la que le otorgó el documento y así pudo hacer su viaje a esas tierras desconocidas, hasta entonces.

Ali Kader la esperó y su familia aceptó a Sandra pese a la diferencia de cultura y de creencias, pues Ali y su familia son musulmanes y Sandra una creyente cristiana.

Más que el lenguaje natal de cada quien, a ambas personas las unió el lenguaje del amor. Tanto así que Sandra con su «medio inglés» y Ali con su «medio español», usando el traductor de Google se declararon pareja.

Decir que hace dos años Sandra y Ali son esposos, es fácil; pero detrás de ese matrimonio que no se celebró a nivel religioso en virtud de la diferencia de creencias de ambos, existe una historia de esperanzas. Se casaron en una ceremonia civil en Dacca y así se sienten bien, unidos y felices.

Después de cinco años de ciber-noviazgo ambos quisieron conocer a sus familias y los temores de viaje de parte de Sandra a Bangladesh fueron rotos por la confianza que los padres de ella sintieron hacia Ali.

Él ya había viajado a la India para pedir visa hacia El Salvador, donde se la negaron; lo aceptaron en una universidad de Estados Unidos como estudiante, pero no pudo llegar porque también le negaron la visa hacia ese país.

A Sandra no le quedaba más que intentar viajar hacia Bangladesh y solo tenía dos opciones, solicitar la visa en Brasil o Estados Unidos; fue en este último país que se la dieron y así, ella pudo tener esa sensación importante de conocerse físicamente con su prometido.

El éxodoSandra ali3

En 2015 Sandra y Alí se casaron por lo civil en Bangladesh, justo el mismo día en que Sandra llegó a dicho país. Eran aproximadamente las 4:00 p.m. de un 25 de abril; convivieron dos años hasta que ocurrió algo traumático relacionado con la realidad política y social.

El 1 de julio de 2016 por la noche, un atentado del Estado Islámico en Dacca, contra un restaurante del barrio Gulshan, al que acudían muchas personas extranjeras y cercano a la zona residencial donde ambos vivían, cambió los planes de los esposos Kader; eso obligó a Sandra a permanecer oculta en un apartamento durante 25 días, porque la amenaza era contra toda persona foránea.

Ali decidió dejar su país, su familia, todo y viajar a El Salvador por proteger a Sandra. Así llegaron a San Salvador hace aproximadamente seis meses. Se establecieron en la ciudad y Ali ha iniciado un curso intermedio de español mientras que Sandra siguió perfeccionando su inglés.

Ali deberá conseguir un permiso de trabajo para establecer de forma definitiva su vida en este país centroamericano.

Defensa de la lengua materna

El pasado 20 de febrero, Alí estaba entre la gente que asistió a la ceremonia que la Alcaldía de San Salvador celebró en el mercado Cuscatlán, para conmemorar el Día Internacional de la Lengua Materna.

Dio un mensaje que se basó en la historia de los estudiantes universitarios Salam, Barkot, Rafiq, Shafiq y Jabbar, quienes fueron asesinados en 1952 por las fuerzas gubernamentales de Pakistán, país que intentó imponer que su idioma oficial fuera obligatoriamente el de Bangladesh.

La población y el estudiantado universitario se opusieron a la imposición y los cinco estudiantes fueron sacrificados, para imponer además el miedo, pero el crimen solo fortaleció la defensa de la lengua materna de Bangladesh.

La historia de amor de Sandra y Ali ha trascendido a los medios de comunicación, primero en un periódico de Bangladesh (versión en inglés) y luego en medios de El Salvador.

Sandra y Ali accedieron también contar su historia a este periódico digital de noticias positivas de El Salvador y el mundo.

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