Tras un taller de dramaturgia realizado en El Salvador, hace tres años, Arnoldo Ramos y Dinora Alfaro acordaron escribir una obra sobre la migración por odio. La Huida, se llamaría.
Foto: Periódico Equilibrium.
Iberescena ha acogido un proyecto de producción teatral presentado por la dramaturga salvadoreña, Dinora Alfaro, y el costarricense, Arnoldo Ramos, para poner en escena una obra que busca concientizar a la sociedad sobre los efectos de discriminación sobre la comunidad LGTBI.
“Yo escribo sobre cosas que duelen por dentro”, explica Alfaro al referirse al proyecto que se concretizará a partir de los próximos dos meses en San José, Costa Rica.
La migración abordada desde el odio como razón de la salida de seres humanos de sus propias comunidades, será acaso el primer acercamiento que se hace, al menos desde dos países centroamericanos que viven de cerca el fenómeno.
“Duele ver tanto joven y gente que no quiere quedarse en el país, pero lo que más duele son las circunstancias porque se van”, dice la dramaturga cuando se refiere a las motivaciones que fuerzan la salida, como la desesperanza, la invisibilización de los problemas, las amenazas y la falta de aceptación.
Y es que muchos casos de acoso desde la infancia que llega a un punto de muerte y el asesinato por la no aceptación sexual, son dos realidades de las que no se escapa El Salvador.
“Esto lo hablamos y de ahí surge la necesidad y el planteamiento, nos interesaba sacar a la luz cosas que no lo están y creo que el teatro sirve para eso”.

Así justifica Dinora la creencia de que la dramaturgia debe tomar ese camino para darle voz a aquellos que no se les da a voz, para destacar lo que no aparece como titulares principales en los medios de comunicación.
La intolerancia hacia la preferencia sexual en Centroamérica, es una situación que se ha incrementado; Costa Rica tiene un marco legal que permite que la gente pida asilo y ya hay una tipificación de asilo por preferencia sexual, ante amenazas por esta condición humana.
Parte del trabajo de Alfaro y Ramos es investigar cuales son las posibilidades que tienen estas personas al irse hacia al norte o sur de América e incluso hacia Europa; en ese marco se han encontrado con un caso de dos muchachos cuyo plan era irse para Italia pero se han visto frustrados y se han quedado en España. Ahí están varados, en el vacío legal.
Lo que seguiría es cuestionar al país, en el sentido que, si ya hay países que están hablando de este tema e intentando dar soluciones, por qué no en El Salvador.
El tipo de amenazas de las que habla Dinora, tienen sesgo cultural y hasta religioso. “Estamos lejos, imagínate que censuran una película por una escena… y todas estas personas tienen la necesidad de sentirse seguras sin importar su tendencia sexual”.
Surge la idea porque se conocen casos concretos de este tipo de migración y porque a través del teatro se puede sensibilizar y hacer cambios de actitudes, “con esto pretendemos la aceptación”, resume la dramaturga.
Existen prejuicios tan grandes que las personas gays, homosexuales y lesbianas casi que pierden los derechos por su tendencia.
Se busca hablar de eso, el teatro no pretende cambiar las leyes sino cambiar actitudes; en ese sentido se puede aportar un poco al tema para que se humanice.
La obra presentará en el escenario a seres humanos e inducir a la población espectadora a pensar: ¿será válido su conflicto, merecen el respeto como seres humanos?
La Huida significa mucho, a veces se huye por cuestiones económica, por falta de recursos, de trabajo y “yo voy sintiendo que a veces se huye por amor a uno mismo, por no negarte a lo que sos o por amar a otra persona del mismo sexo”.
Esta es una experiencia nueva para la dramaturga, en el sentido de escribir un texto a dos voces o desde dos perspectivas.
Con el apoyo de un dramaturgo costarricense, Dinora hará una encerrona de diez días para parir la obra, con la asesoría de David de Sola, de España.
