Rodrigo preparó una campaña para colectar dinero en Santa Tecla y San Salvador y hacer realidad uno de sus sueños: llevar un poco de alegría a personas indigentes o vendedoras ambulantes.
Fotos: Rodrigo Hernández.
En diciembre pasado, un joven estudiante de comunicaciones se propuso trabajar temporalmente o recoger una colecta de personas altruistas para preparar una comida navideña que favoreciera a personas desamparadas.
Sus esfuerzos dieron fruto para preparar 300 panes con pollo y repartirlos en las principales calles de Santa Tecla y San Salvador, en uno de las días de la última semana de diciembre.
Rodrigo Hernández se hizo acompañar de un grupo de cinco jóvenes que lo apoyaron en la repartición de los panes con el fin de hacer partícipe de una modesta comida a quienes deambulan sin la esperanza de llegar a un hogar para celebrar las fiestas de Navidad y de fin de Año.
Pero también se favoreció a personas vendedoras informales o ambulantes que pasan su día trabajando arduamente por una pequeña ganancia que les permita mantener a sus familias.
Su sueño es extender su proyecto en los siguientes años para llevar un poco de alegría a la gente olvidada, abandona e ignorada por el Estado y la sociedad y a quienes en ese momento necesiten un plato de comida.
“(fueron) 300 personas beneficiadas entre ellos niños y adultos, gracias al apoyo del voluntariado y de donantes nacionales y otros de Estados Unidos”, explicó el joven.


