29 años después de ser partido, Fmln busca conexión con la gente

En sus redes sociales, el Fmln plantea una transformación desde las bases. Pero evita hablar de la cúpula, cuyos cuadros ortodoxos siguen exaltando signos foráneos.

Foto: Periódico Equilibrium.

San Salvador. En septiembre de 1992, tras la firma de los Acuerdos de Paz realizada el 16 de enero del mismo año, el Fmln pasó de ser un grupo guerrillero, a ser, formalmente, un partido político; pero solo tres meses después lo legalizaron como tal.

Tras lograr un número histórico en la representación legislativa, que pronto vino a menos, el partido de izquierda logró hacerse de dos gobiernos, primero con Mauricio Funes y luego con Salvador Sánchez Cerén. Los más ortodoxos del partido no consideran al de Funes un gobierno de izquierda.

Pero no ha sido sino hasta este 12 de abril, que el partido Fmln se ha dado cuenta que debe transformarse, “para garantizar la conexión con la población”.

El partido no ha sido capaz de digerir las derrotas que recibió, desde que empezó a perder la mayoría de diputados en la Asamblea Legislativa y, con ello, el caudal de votos, hasta llevarlo a donde está ahora junto a Arena, partido de derecha con el cual se alió en los últimos dos años (al menos públicamente), como partido con votos “innecesarios”.

Incluso, sus dirigentes llegaron a considerar como “malagradecida” a la gente que ya no votó por ellos; cuando el Fmln dio a conocer esa percepción, aún tenía alguna representatividad importante en la Asamblea Legislativa y en varias alcaldías del país.

Eugenio Chicas ha dicho que el Fmln “fue incapaz” de gobernar como lo esperaba la población a la cual se le vendió la idea de la transformación social; pero, además, señala que se encubrió a dirigentes que no estuvieron a la altura. Aún más, dice que hay empresarios que se tomaron el partido, entre ellos Jorge Schafick Handal.

Esta afirmación no sonó agradable a los oídos de Handal, que llama traidor a Chicas por expresar tales afirmaciones.

Pero el Fmln que ahora tiene solo cuatro diputados y que perdió la mayoría de alcaldías en San Salvador y muchas del interior del país, cree que “es un buen momento para comenzar a hacer una transformación del partido desde la base, para garantizar la conexión con la población”.

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