Max Burgos continuará con su música en el infinito

El pasado 25 de septiembre falleció en San Salvador uno de los máximos exponentes de la música vernácula mexicana en El Salvador, inolvidable ícono de la música ranchera.

 

 

Foto: Cortesía.

Max Burgos, oriundo de San Sebastián, San Vicente, tierra de destacadas personas dedicadas a la música, poesía, literatura y arte se ha ido tras dejar un legado musical que deleitó por años a todo El Salvador.

Como cantante de música ranchera, Max comenzó su carrera profesional en 1962. Se inició con el Mariachi Jaltepec de Ramos Angulo, posteriormente con el Mariachi Monterrey, hasta que en 1969 fue miembro fundador, además de Director, vigüelista y voz principal del Mariachi Guadalupano, por 44 años.

En 1971, con destacada voz y talento ganó el Primer lugar en un festival de Mariachis realizado en San Salvador y al que acudió ni más ni menos que Cuco Sánchez como jurado e invitado especial del certamen.

Posteriormente le siguió una muy merecida fama que lo llevó a acompañar a estrellas de la música mexica de la talla de Ángel Infante, Alejandro Rivera, Cataluña Aguilera y Vicente Fernández, entre tantos otros.

Todas esas personalidades de la música visitaron en varias ocasiones El Salvador.

Max Burgos y el Mariachi Guadalupano realizaron numerosas giras nacionales y por el istmo centroamericano, con leyendas de la canción ranchera como Lucha Villa, Cornelio Reina, Alberto Vásquez, Miguel Acebes Mejía, María de Lourdes, Pedro Vargas e Irma Serrano (La Tigresa) y, en Sudamérica, acompaño a Lucía Méndez y a Rocío Durcal.

Con estos últimos se presentó en importantes teatros en Ecuador, Venezuela, Colombia e incluso los Estados Unidos.

Max Burgos además de intérprete fue compositor grabó un disco de acetato de larga duración con la compañía disquera Dicesa y otro con la Sony Discos, con el título «Mariachi Guadalupano se identifica».

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