El Teatro Nacional estuvo abandonado y descuidado

En una época el Teatro Nacional estuvo en ruinas; utilizado por años como oficina de juzgados, alcaldía, Policía Municipal, Radio Nacional y hasta como cine.

Foto: Secultura/Periódico Equilibrium.

El Teatro Nacional, creado para promover el arte y cultura nacional e internacional, no siempre fue utilizado para ese fin, hubo momentos en que parte de su infraestructura era alquilada para otros fines.

Pero hubo un Director que quiso rescatarlo y así lo hizo, a mediados de la década de los 70.

Más de 40 años después, el actual Director se congratula de estar el frente de la institución: “con gran emoción me toca estar este año en una de las épocas más importantes del Teatro Nacional, honrando a todos los artistas y gestores culturales que a lo largo de los cien años han trabajado incansablemente para que la magia en este escenario pudiera hacerse realidad.”

Así inició su mensaje el funcionario, quien recordó que fue un 3 de noviembre de 1911, cuando el presidente Manuel Enrique Araujo colocó la primera piedra del Teatro Nacional.

Mientras tanto, el director teatral y Premio Nacional de Cultura 2015, Roberto Salomón, cuenta que en 1975 —cuando fungía como director del centenario espacio— decidió que había que “salvar” al teatro de la ruina en que se encontraba. “Cada quien había colocado maderas y creado su propio espacio con candado. ¡Hasta se alquilaban cuartos por hora!”, recuerda.Teatro N

El artista rememora que, con el apoyo de Carlos de Sola, entonces director general de Cultura, y de Alberto Zúñiga, Viceministro de Cultura Juventud y Deportes, pidieron a Rogelio Sánchez, ministro de Educación, que convenciera al presidente Arturo Armando Molina de la importancia de la remodelación.

Una vez aprobado el proyecto, se contrató a Ricardo Jiménez Castillo para la obra arquitectónica, a Simón Magaña para la decoración, a Carlos Cañas para la elaboración de murales y pinturas, a Negra Álvarez para los acabados en repujado de cobre y a Roberto Salomón para el escenario contemporáneo.

“El equipo consigue que artesanos que habían dejado sus especialidades por falta de demanda, puedan nuevamente ejercer su profesión. Se interviene el edificio para volverlo compatible con las necesidades técnicas actuales, sin perder su estilo original”, recuerda Salomón.

Resistió cinco terremotos pero cedió en los de 2001

El edificio —diseñado por el arquitecto francés Daniel Beylard— fue construido con el sistema  conocido como hennebique (hormigón armado) e inaugurado el 1 de marzo de 1917, por el presidente Carlos Meléndez.

“Para probar las propiedades acústicas del teatro un flautista de la Banda de Santa Tecla tocó una melodía, la que fue escuchada con deleitación por los dilettantis. El mágico sonido rodaba dulcemente por todos los ámbitos del gran coliseo nacional”, reza un extracto de la noticia aparecida el viernes 2 de marzo de 1917, en el Diario Del Salvador.

El Teatro Nacional tiene una fachada principal y lateral de 45 metros de longitud.  Su altura desde la acera al parapeto es de 17.43 metros y al techo del escenario es de 25.94 metros, según la ficha arquitectónica elaborada por la historiadora del Arte, Astrid Bahamond.

Teatro n2Su capacidad es de 650 asientos, distribuidos en tres niveles entre los cuales destaca el exclusivo palco presidencial.

“Al estilo del Teatro Nacional se le ha denominado renacentista francés, pero realmente es neorrenacentista y ecléctico. Esto debido a que posee varios estilos combinados en algunos elementos constructivos y arquitectónicos”, detalla Bahamond.

Reinaugurado en 1978, el Teatro Nacional cuenta con una cúpula elipsoidal que contiene un impresionante mural del pintor Carlos Cañas, combinado con una lámpara de cristal. El edificio fue nombrado Monumento Nacional en 1979, por la Asamblea Legislativa.

Tras años de calma y esplendor, el edificio volvió a sufrir daños con los dos terremotos de enero y febrero de 2001—había resistido la embestida de los terremotos de 1917, 1932, 1965, 1982 y 1986—. Su reparación se llevó a cabo del 2003  al 2008, año en que se reinauguró nuevamente.

Además de artistas de talla internacional, como el guitarrista paraguayo Agustín Barrios Mangoré (julio de 1933), en la Gran Sala del Teatro Nacional se han presentado artistas nacionales como el Ballet de Alcira Alonso, la Compañía Nacional de Danza, la Orquesta Sinfónica de El Salvador y el Teatro Hamlet, entre otros.

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