Quetzalcóatl, un homenaje a lo ancestral y a lo presente

A través del color, el cartón, el plástico y vidrios fragmentados el artista representa a los pueblos y los une, quedando enlazados como una nación de pensamiento.

Foto: David Duke/Periódico Equilibrium.

Quetzalcóatl, en náhuatl, significa “Quetzal”, ave de hermoso plumaje y “Coatl”, quiere decir serpiente; a ello, precisamente, hace alusión la exposición de David Duke que se hará el próximo 22 de mayo.

La exposición ha sido formada con la representación de una Serpiente de bello plumaje, con lienzos sobre un bastidor rompiendo la forma tradicional cuadrada, fragmentándolo adrede con toda la intención de llevar a quienes la observan a pensar, sentir y, sobre todo, reflexionar en El Salvador como un estado nación.

Quetzalcóatl es Serpiente Emplumada, uno de los dioses principales del panteón prehispánico, el dios del viento, de la vida y de la muerte; es la historia como un encuentro que le sirvió al autor de la exposición para ir contando los problemas sociales que unen a los pueblos, pero también, las cosas buenas que hermanan a las naciones, su linaje, su historia.

Exposición: Quetzalcóatl, Mesoamérica en Ruta, de Duke Mental, es una celebración por los diez años de exposiciones de pintura mixta. Se desarrollará en la Embajada de México y será inaugurada el 22 de mayo, a las 6:30 p.m., gracias al apoyo de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México y a la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo.

Ese origen o raíz que nos involucra como hermanos. Cuenta la leyenda que Quetzalcóatl bajó de los cielos y adquirió forma humana; pasó mucho tiempo gobernando y haciendo todo lo correcto; sin embargo, fue engañado y debido a eso se cometieron sacrificios humanos en los cuales lo involucraron.

Es esto lo que David Duke plasma en sus lienzos. “Como hermanos mesoamericanos todos estamos incluidos en lo que acontece en nuestros pueblos sin ser ajenos a ello, muchas veces desconocemos las cosas esenciales, lo primordial para la vida, la existencia elemental y, simplemente, se recalcan las cosas negativas, el sufrimiento, el olvido, todo lo que degrada y nos desaparece a través del tiempo”, dice el artista.

Por eso, a través del color, el cartón, el plástico y vidrios fragmentados representa a los pueblos y los une, quedando enlazados como una nación de pensamiento, un lugar hermano, un lugar desde donde partir.

Quetzalcóatl -humano deidad- es un reflejo del ser humano mismo que nos habla a través de esta obra, concluye el autor.

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