La ruta de los fondos climáticos internacionales en América Latina

El financiamiento internacional es de vital importancia para asegurar el cumplimiento de las metas condicionales de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas.

Por: Fundación Avina.

La implementación del Acuerdo de París depende de la disponibilidad de los fondos necesarios para llevar a cabo acciones de mitigación y adaptación al cambio climático.

En este sentido, el financiamiento internacional es de vital importancia para asegurar el cumplimiento de las metas condicionales de las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, siglas en inglés) de países en desarrollo, es decir, aquellas metas que están condicionadas a la posibilidad de obtener financiamiento de fuentes externas y no de los propios presupuestos nacionales.

Uno de los grandes retos para la implementación del Acuerdo de París tiene que ver con la movilización de fondos internacionales.

Según el “Panorama global del financiamiento climático 2019”, el 76% del financiamiento climático internacional a nivel global en 2017 y 2018 fue invertido en su mismo país de origen.

Esto puede deberse, entre otros factores, a una preferencia de los inversores hacia el ámbito doméstico, de cuyos riesgos y oportunidades tienen mayor y mejor conocimiento.

A pesar de esto, comienza a observarse un declive en este porcentaje, que entre 2015 y 2016 promedió el 81%.

El informe advierte que esto puede deberse a los esfuerzos globales por movilizar recursos financieros entre países y regiones.

Esto abre las puertas a mayores oportunidades de financiamiento para América Latina, aunque el contexto de la crisis sanitaria provocada por la Covid-19 ha generado mucha incertidumbre.

Sin embargo, esto debe empujar más que nunca a la región a fortalecer sus capacidades para el diseño, la implementación y el monitoreo de acciones climáticas alineadas con las metas establecidas en sus NDC, ya que, todavía, hay mucho margen para hacerlo.

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