La Dulzura de la Abuela, el emprendimiento de una tradición centenaria

En sus redes sociales, doña Cristina promueve sobre todo las piezas de macramé que elabora desde hace 15 años, pero su sueño es potenciar la venta de dulces artesanales paralelamente en su emprendimiento que le ayuda a sobrevivir. ¿Quiere apoyarla? llámele al 7012-8750.

Fotos: Periódico Equilibrium.

San Salvador. Cristina Cerón se llama ella y, a sus casi 58 años, llegó la tarde del pasado sábado 26 de junio a una de las pequeñas ferias que promueve la Alcaldía de Mejicanos.

Allí vendía dulces artesanales que son “La Dulzura de la Abuela”, pues de aquella mujer que siendo niña aprendió el arte de elaborar dulce de coco, entre otros, también aprendió doña Cristina.

Más de cien años después de iniciada aquella dulce labor, la abuela se sigue haciendo presente en diversos lugares del país y de otros lados del mundo.

Hubo un tiempo en que la elaboración de dulces y diversas variedades quedó aletargada, pero cuando llegó la pandemia de Covid-19 en marzo de 2020, doña Cristina se decidió a despertar el emprendimiento.

“Viene de familia”, dice, “aunque nadie lo hacía desde hace un buen tiempo, hasta que llegó la pandemia”, reitera.

Cuenta que mucho antes de la crisis por el coronavirus ya tenía la elaboración de dulces, pero por alguna razón los había dejado de hacer; pero al verse en una condición de desempleo y tras el fallecimiento de su esposo, tenía que ver cómo preparaba a sus dos hijos adolescentes.

“Así que con la venta de los dulces (que retomó) los preparé, mi hijo que me acompaña se pagó la universidad, y él vendía en la U los dulces y así sacaba para el transporte y los gastos de libros”.

Realmente los dulces los hacía doña Cristina sobre todo porque viene gente de Estados Unidos y los compra para llevar, pero ahora quiere hacerlo más formal para todos los que quieran consumir, es decir se quiere establecer como emprededora de La Dulzura de la Abuela.

La abuela le enseñó lo de los dulces y lo del macramé lo aprendió cuando estudiaba Primaria, pues para entonces daban manualidades en las escuelas.

“Calculo en más de 100 años la tradición de los dulces, pues mi abuela la inició cuando era joven y lo aprendió cuando era niña”; haber aprendido ese arte la ha impulsado a potenciar La Dulzura de la Abuela.

Ahora solo ella se ha quedado haciendo los dulces, pero su hijo maneja las recetas para que las enseñe a quienes quieran continuarlo.

Al tiempo que impulsa la elaboración y venta de dulces artesanales, doña Cristina practica el micromacramé que es el arte de hacer productos pequeños como collares, aretes y pulseras y el macramé que le permite hacer prendas grandes.

Este oficio del macramé lo practica desde hace unos 15 años, aunque solo elaborando productos para personas que piden algo en particular. No obstante, junto al negocio de los dulces, doña Cristina busca hacer crecer con la ayuda de sus clientes, el emprendimiento del macramé y de los dulces que, por cierto, son muy sabrosos.

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