Huella digital: qué es y cómo resguardar información de niñez en Internet

Cada una de nuestras acciones en Internet deja un rastro digital. ESET brinda una guía para acompañar a niños y niñas por un camino digital seguro.

 Foto: ESET.

Centroamérica. Con frecuencia, la vida digital de la niñez comienza incluso antes de que nazcan. Cuando se comparten las fotos de una ecografía, las actualizaciones del embarazo, la imagen de la habitación decorada o aquella foto sonriente cuando está aprendiendo a usar la pelela, crean su rastro digital.

Estos datos se almacenan online durante mucho tiempo, por lo que es prácticamente imposible deshacerse de ellos más adelante en su vida.

El 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de Internet, es por eso que ESET se ha trazado como objetivo concientizar a la comunidad sobre el uso seguro y saludable de Internet y las tecnologías, comparten una guía para garantizar que la infancia resulte una etapa lo más segura posible, en Internet.

Una huella o rastro digital es algo que se crea con cada una de nuestras acciones en Internet. Este rastro de información puede crecer de muchas maneras. Ya sea compartiendo fotos, comentando un video, dejando una reseña o incluso comprando online, todos estos datos se recogen y almacenan. Pero los datos recopilados no son todos iguales. Existen las huellas digitales pasivas y activas.

Las huellas activas incluyen todos los datos que se han compartido deliberadamente en Internet al publicar fotos, dejar comentarios, participar en foros, etc; las pasivas se refieren a la información que se recopila sobre cada usuario sin que lo sepa: un sitio web que guarda cuántas veces se lo ha visitado y de dónde es el usuario, una publicidad que hace un seguimiento de los «Me gusta» y «Compartir» en las redes sociales, etc.

Es importante saber gestionar la huella digital porque es permanente. Una vez que la información está online, es muy difícil de eliminar y es muy probable que quede almacenada en algún sitio web.

Porque crea la reputación digital. Nos guste o no, nuestra presencia en Internet configura nuestro perfil público; porque el contenido online es público. Una vez que algo se comparte en Internet, otros actores podrían hacer un mal uso de la información, alterarla, etc.

Algunos ciberdelincuentes se aprovechan de los datos públicos y de la huella digital de las personas para cometer ciberataques: el phishing y el robo de identidad son los métodos más comunes. La huella digital es inevitable, actualmente, o al menos, muy difícil de evitar (uno tendría que no haber utilizado nunca un dispositivo conectado a Internet).

Sin embargo, se pueden considerar algunas pautas para publicar cuidadosamente:

Evaluar el impacto. Los expertos coinciden en que hay tres factores principales que determinan si una publicación es apropiada o no: contenido, comentarios y cobertura.

Pedir permiso. Desde pequeños, enseñarles a los menores que es indispensable pedir permiso para publicar información sobre otras personas en Internet. Y como aún son demasiado pequeños para dar su permiso, pensar muy bien antes de subir algo con lo que podrían no sentirse cómodos en el futuro (como un video de una rabieta de bebé). Lo agradecerán más tarde.

Además, ESET invita a conocer Digipadres, su iniciativa alineada a safer kids online, que busca acompañar madres, padres, tutores y docentes en el cuidado de las infancias en Internet con el fin de generar conciencia acerca de riesgos y amenazas en el mundo digital.

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