“¿Dónde está mi mamá?”

Rosabel Trigueros es una mujer sencilla, de hablar pausado pero con mucha seguridad; enamorada de la vida, creyente de un Dios que no se encierra en una religión y llena de ideales para lograr que una nueva sociedad en El Salvador sea posible. Su verdadero nombre es Dora Raquel Rosales Beltrán, pero Rosabel es la conjunción de las tres primeras letras de sus dos apellidos de pila y “Trigueros”es una deferencia al apellido de un periodista, escritor y políglota salvadoreño a quien admira enormemente: Alberto Guerra Trigueros.

Fotos: periódico Equilibrium.

“Me gusta mucho su obra es muy reconocida en el país y me identifiqué con él porque perdió muy temprano a su mamá, como yo”, inicia Rosabel.

Ella tiene una historia que contar, es muy dolorosa, es muy inhumana, es una historia que muchas personas vivieron por la irracionalidad de quienes otrora defendía la ideología del gobierno allá por 1980 y para lo cual arremetían con quienes creían enemigos por pensar diferente, por luchar por las demás personas, entonces oprimidas.

Uno de sus hermanos, para entonces de cinco años, debio ser consoldado por Rosabel, diciéndole que su mamá pronto iba a llegar cuando el niño preguntaba: “¿dónde está mi mamá?”.

Para liberar un poco esa frustración, esa impotencia, ha decidido escribir su libro “Rasabel”.

“Esto del libro sale de una historia verídica que es la de mi vida, la de mis padres y más que un deseo de ser escritora, es dar a conocer esa historia bastante cruenta de la vida de mis padres y de nosotros sus hijos, en la era de la guerra civil de El Salvador”.

Ella tiene 49 años y cumplirlos es considerada por sí misma como una bendición de Dios.

En sus años mozos escribió poemas pero están perdidos en sus recuerdos; desde el 98 tiene guardado uno, aunque confiesa que realmente no se ha creído ni poetisa ni escritora, pero algunas personas le dijeron que les gustaba su forma de escribir y, entonces, se forjó la idea de escribir esta desafortunada historia.

El manuscrito original de "Rosabel".
El manuscrito original de «Rosabel».

Recuerda que al retomar su habilidad de escribir poemas, compuso uno para la bandera salvadoreña, con enfoque espiritual y otras prosas más son producciones religosas, “esos existen y últimamente escribo de la realidad social que vivimos, el dolor de la sociedad y otros, románticos”.

Rosabel es la cuarta de seis hermanos y escribir el libro, parece que no ha caído en gracia para aquéllos, o al menos no la apoyan. “Escribir es una inquietud que surgió en mi corazón, a raíz de llegar a una etapa de concientización, porque consideré necesario escribir esta historia, como otras parecidas a la mía que no han sido contadas”.

Pero también lo hace porque cree en Dios y él la impulsó a hacerlo, aunque sus primeras consultas al respecto las confió a sus amigas más íntimas y ellas la incentivaron porque creyeron importante que esta historia se escribiera, ya son muchos años de traerlo hasta la posible edición.

La historia

“Conocí a mi mamá, conviví con ella trece años, a esa edad los perdí, producto de la guerra, porque mi padre era sindicalista y mi madre catequista, lo que implicó persecución política, en 1980.”

Así se consigna en el libro esta realidad que le tocó vivir. Sus padres lo hicieron porque estaban convencidos de trabajar por una mejor sociedad, humana y respetada, “era una visión de mis papás”.

Estaba enojada con ellos después de desaparecidos. Así pasó en los siguientes cinco años después de la acruenta muerte que la Guardia Nacional le propinó a sus progenitores “por hacer lo que hacían”.

Confiesa que cuando lleguó a la madurez se dio cuenta que su lucha (la de sus padres) valía la pena.

De allí sale la necesidad de escribir un testimonio con fechas reales, lugares reales, nada ficticio.

“Con el libro quiero decirle a la gente que pasé por un drama doloroso como muchas familias por querer un mejor modo de vida para la mayoría y no para pocas como siempre se ha dado. Todos debemos tener trabajo digno, remuneración digna, estudio, que es lo que aprendí de mis padres.”

La historia de “Rosabel” cuenta cómo fueron sacados sus padres y desaparecidos; “no vimos el crimen, solo encontramos a mi padre y mi madre sigue desaparecida hasta ahora, no se sabe si la asesinaron pero dudo que la hayan dejado viva por el trabajo que hacía”.

A su padre lo encontraron ocho días después, porque fue asesinado cerca de la casa de la familia, de una manera brutal.

Su tío, hermano de su madre lo encontró y lo reconoció, pero no hubo un reconocimiento legal y entonces lo sepultaron como desconocido, porque por temor sus hijos no feron a reconocerlo porque también eran buscados y perseguidos.

Al principio esa situación generó un sentimiento de venganza de parte de Rosabel, “quizás de mis hermanos también, yo deseaba crecer para vengarme, pero me hizo desistir algo maravilloso como lo es el amor de Dios.”

Él pedona y da una vida nueva y en él encontró la paz que antes no tenía, llegó muy temprano a su vida, a los 18 años, y aprendió a perdonar a sus padres pues los odiaba por haberlos dejado solos, porque sufrieron sin su presencia, porque había mucha carencia económica, “esa era la realidad de nosotros, no nos podían dar una vida digna, pero es es producto del incumplimiento del Estado en la parte que manda la Constitución que ordena dar todo lo necesario a las familias”, reclama Rosabel. Y senencia: “el Estado nos abandonó.”

El odio hacia sus padres vino después de su muerte, porque los dejaron por ese trabajo que hacían, “pero yo los amaba y ellos nos amaron”.

Es algo raro ese sentimiento, pero se dio, porque Rosabel los culpaba por todas las crisis que pasaron al ser desaprecidos y porque se fueron “cuando más los necesitaba yo, en mi adolescencia.”

El libro ya está terminado, “estamos en el proceso de la impresión para lo cual recibo el apoyo del Dr. Hugo de Burgos, que se interesó en mi historia, porque dice que se identifica con esta”.

De Burgos un doctor en Atropología Médica, conoció la historia de Rosabel, porque oyó una entrevista en Radio Cadena Mi Gente sobre el tema del libro, “entonces se contactó con la autora para apoyarla en todo lo que se ha podido.

De Burgos es el editor del libro, el principal, pues otras personas también han intervenido y ahora el profesional busca donaciones para publicar “Rosabel”.

Su lucha diaria

Rosabel es una costurera, así lo dice su Documento Único de Identidad (DUI), le gusta coser y bordar, como la demuestra con la blusa que lleva puesta cuando decidió contarle a Periódica Equilibrium sobre su libro.

Por ser una madre soltera está trabajando de manera informal para mantener a sus hijos y estar con ellos, por eso no le averguenza decir que hace trabajos independientes como hacer limpieza en casas, lavar ropa y otros que se presenten.

Rosabel estuvo casada y de su matrimonio surgieron tres hijos; luego su hogar se desintegró por el alcoholismo que llevó a su esposo a volverse insoportable y a maltratarla a ella y sus hijos.

Después perdió a un tío que la adotó prácticamente como su hija para facilitarle sus estudios y por cuya muerte los hermanos de su tío la acusaron de provocar el deceso para quedarse con los bienes de su tío, dijeron. Nada más falso, sentencia.

Eso le dañó mucho, porque volvió a sufrir una pérdida de alguien muy cercano pues para ella, su tío era su segundo padre.

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