Consciencia de la semilla, la tierra y el propósito de la siembra

Todo es energía. Cada pensamiento y cada emoción, es energía. Cada suceso, circunstancia o encuentro en nuestra vida, también es energía.

Por: Harumi Puertos

www.rutasdelalma.com

Tal vez esto último resulte más difícil de comprender, sin embargo, podrías considerar que cada experiencia de tu vida, no es más que una forma de traducir e interpretar tu propia energía o frecuencia vibratoria, es una proyección de ti mismo y de esta forma, cada aspecto de tu vida, representa una proyección de un ángulo de tu ser.

Nada en nuestra vida es casualidad, cada experiencia comprende un complejo entramado energético que tiene relación con muchos aspectos, las semillas que sembramos (amor, sinceridad, verdad, traición, tristeza, violencia, agradecimiento, etc.) la manera en que nutrimos la tierra donde sembramos nuestras semillas (apatía, apegos, resentimiento, culpa, etc.) además de los fundamentos que tenemos para impulsar nuestras iniciativas (egoísmo, necesidad de reconocimiento, soledad, ambición, indecisión, etc.).  Por supuesto, esto representa el entretejido más visible y cercano a nosotros. Si algo no funciona en nuestra vida, podemos comenzar por analizar estos aspectos.

Pero hay formas mucho más sutiles e imperceptibles y que pueden estar fuera de nuestro control. El universo tiene sus propias leyes, no es posible evadirlas. La resonancia de nuestras acciones, pensamientos y sentimientos “vibran” en donde estemos, proyectándose al mundo y al universo, creando así nuestros escenarios y experiencias de vida. Podemos esforzarnos en ocultar nuestra sombra para así, mostrarnos de manera superficial ante los demás, pero a niveles de energía, todo es vibración y el universo se limita a traducir nuestra energía y proyectarla en nuestros escenarios y experiencias de vida. Las leyes universales se mueven a través de sus propios lineamientos y una forma de ampliar nuestra calidad de vida es integrándonos a este movimiento, fluyendo a través de ellas, siendo conscientes… despiertos… fluyendo a través de la vida, en lugar de luchar contra ella.

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