Comentarios al “Diagnóstico del Sistema de Pensiones en El Salvador (1998-2010)”


Por doctor William Pleytez.

(Economista. Coordinador de la Unidad de Políticas y Gestión de Conocimiento del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, El Salvador, invitado por FUNDAUNGO.

 

En primer lugar quiero agradecer a FUNDAUNGO, y a Ricardo Córdova en particular, por la invitación para poder hacer comentarios sobre este excelente estudio. Mis más sinceras felicitaciones al profesor Carmelo Mesa Lago porque en un documento relativamente corto ha hecho una evaluación excelente sobre el comportamiento del sistema de pensiones en el país después de la reforma de 1998.

Algo muy valioso del nuevo estudio del profesor Mesa Lago, es que da continuidad a otros estudios que ha venido realizando sobre el tema desde antes que se impulsara la reforma.  En los momentos en que el profesor Mesa Lago elaboró los primeros trabajos, recuerdo que para mucha gente, y principalmente quienes lideraban la reforma del sistema, sus advertencias parecían muy pesimistas. La historia, sin embargo, le ha dado la razón. La mayoría de sus presunciones se han cumplido, evidenciando que parte de los malos resultados de la reforma se deben a que no se tuvo un buen diagnóstico como punto de partida.

Es tan bueno el estudio, que luego de leerlo, lo primero que pensé es: “Aquí todo está dicho, de manera que lo único que voy a recomendar a los asistentes del evento es que lo lean y reflexionen detenidamente”. Además, para quienes tengan poco tiempo, en la última sección van a encontrar una síntesis detallada del contenido del estudio.

Es un trabajo abundante en información, con una fundamentación sólida de sus conclusiones. Tiene como característica principal que no solo contiene un diagnóstico del sistema de pensiones del país, sino también un pronóstico sobre la sostenibilidad del mismo, especialmente por su impacto en las finanzas públicas; así como un plan de acción para enfrentar los principales problemas identificados. Este es el esquema que sigue el profesor Mesa Lago para cada uno de los seis ámbitos analizados del sistema de pensiones.

La principal conclusión del estudio es que aunque la reforma cumplió con algunas de sus expectativas, en general sus resultados están muy lejos de lo esperado. En gran medida, eso se debe a que el éxito de la reforma estaba fundamentado en el supuesto irrealista que asumía que la economía crecería en los años siguientes a una tasa promedio anual superior a 5% y que junto a ello, también aumentaría la carga tributaria y continuaría disminuyendo el desempleo y el subempleo.

En otras palabras, se creía que el costo de la reforma iba a ser pagado con crecimiento económico, como si este fuera una variable independiente ó un resultado garantizado por el modelo económico impulsado. De hecho, todavía hay muchos analistas económicos que continúan proponiendo elevar las tasas de crecimiento como solución a los principales problemas socioeconómicos del país, olvidando que éste es una meta y no una herramienta de política pública.

Es incorrecto asumir que la economía de un país va a crecer a un determinado porcentaje, si no se cuenta e impulsa una estrategia para lograrlo. Pero como en esa época se consideraba que El Salvador era uno de los países más aplicados en impulsar las reformas económicas con orientación de mercado promovidas por el Consenso de Washington, obtener tasas de crecimiento económico superiores a 5%, se consideraba algo infalible.

En la realidad, sin embargo, la tasa de crecimiento promedio anual después de la reforma ha sido de menos de 3%, de manera que no se obtuvieron por la vía tributaria los recursos requeridos para saldar las cuentas pendientes del anterior sistema de pensiones, estimados en alrededor del 1.5% del PIB por año.

Lea el comentario completo en http://www.fundaungo.org.sv/pdf/2012/aportesPPP2.pdf

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